Producen los británicos de Billy Elliot y El diario de Bridget Jones, coproduce la Tribeca de Robert De Niro, la novela es de Nick Hornby y protagoniza Hugh Grant. Pero dirigen los guionistas de El profesor chiflado II y los directores de American Pie. Contradicción a la vista y resultado sorpresa: Un niño grande es la mejor comedia del año, por ahora. Estamos ante una película sincera, arriesgada, que invita a la sonrisa permanente pero no descarta el realismo más descarnado, rociado de ese ácido e inteligente humor negro que caracteriza al género británico. Excelente guión Hay un excelente guión, un personaje principal bien construido y unos secundarios que van creciendo ante los ojos del espectador a la par que el propio protagonista. Además, tiene una atmósfera que te atrapa gracias al medido registro de Hugh Grant, al que por fin habrá que saludar como comediante digno de estar entre los grandes, comenzando por quien llevó antes su apellido, el irrepetible Cary Grant. Lo complicado en una trama de estas características es saber graduar los matices que dan credibilidad a un personaje que comienza antipático y acaba inspirando ternura. Claro que no basta con que el o los actores se empleen a fondo. Se necesita a un director (en este caso directores) capaz de seguirles con la cámara y con el ritmo, evitando en todo momento el exceso o la astracanada (en American Pie había mucho de ambas cosas). Los Weitz lo consiguen, proponiendo una vía intermedia entre la soltura del género «a la americana» y la trasgresión irónica «a la británica», sobre todo en la pintura de ambientes y en el reflejo de actitudes. Reconfortante (y original).