El programa de Telecinco se acerca a la final con todos los participantes luchando para hacerse con el menguante premio «Gran hermano» enfila su última recta. Quedan apenas treinta días y muchas emociones por vivir en Guadalix de la Sierra. ¿Quién ganará? Se aceptan apuestas, porque la situación es bastante difícil. Todo apunta a que Óscar, Candi, Carol y Jorge serán los últimos en abandonar la Casa que, tras setenta días de encierro, es un hervidero. Todo lo pasado -desde la división en dos bandos irreconciliables al desmoronamiento de uno de los grupos y la ruptura de la única pareja oficial- lleva a la misma conclusión: en este «Gran hermano» hay muy poca inocencia, ni dentro de la casa, ni en el plató de Navarro y ni siquiera entre las familias.
16 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Pepe Navarro decía el pasado jueves que los concursantes de Gran hermano son eso, concursantes, y tienen que dar cuenta de cómo afrontan el certamen. En esta premisa basaba el presentador el injustificable acoso al que sometió a Elba, justo al salir de la Casa, con el nada loable -y muy mediático- fin de que confesase su homosexualidad. Sin embargo, razón no le falta a Navarro, que sabe mejor que nadie lo poco inocentes que son estos hermanos . Todos tienen su estrategia que, si bien falla en ocasiones, es una línea a seguir. Ahora los habitantes de la casa-cajón de Guadalix se enfrentan a una expulsión cada siete días, que en el caso de esta semana se adelante del jueves al martes, por aquello de la huelga. Una vez se marche de la Casa uno de los nominados -a saber, Carol, Jorge y Kiko- los concursantes tendrán que volver a nominar. Y así cada jueves para, a mediados de julio, quedarse sólo dos habitantes. Estrategia ¿Cuáles han sido y cuáles son las estrategias que ha habido en la Casa? Hay que saber que algunos de los concursantes no se presentaron a las pruebas, fueron llamados para dar espectáculo. No se dice quién en concreto pero todo apunta a Ness y Jacinto. Por lo demás, los concursantes son todos unos forofos de las anteriores dos ediciones del espacio, conocen todos los trucos y saben que las cámaras los vigilan todo el día: «no me dejan hacer nada, van a pensar que soy una vaga», se quejaba hace ya semanas la dulce Carol; «me ha nominado a mí porque la cámara se ha girado de golpe para enfocarme», aseguraba Raquel; o la ya conocida conversación surrealista sobre Internet entre Jacinto y Jorge con frases como «y yo qué sé que eso de Interné», «dicen que allí se chatea o algo así...» Raquel versus Patricia Desde el principio la Casa se dividió en dos, con Raquel y Patricia al frente de cada buque. Hubo algunos indecisos, desde el propio Kiko hasta Jorge o Elba. Pero en general estaba todo claro. La consigna fue, a partir de ese momento, quejarse y ponerse verdes unos a otros. Patricia lo suele hacer en el confesionario, y llorando; Raquel prefería azuzar a sus compañeros intentando evitar las cámaras para poner del color del perejil a todo el mundo. Pero desde que el grupo de Raquel se desmembrenó con la expulsión de Noemí, Ness y la propia Raquel, las cosas han cambiado. Los enemigos ya no necesitaban estar unidos porque no había contra quién combatir y entonces comenzó el lío. Era el momento de que cada uno volase por separado para garantizar su puesto en la final (no va a ganar un grupo de cuatro). Kiko le dio una patada a su chatina , Óscar asumió el papel de amigo que consuela a la despechada, Javito se muestra independiente y Patricia, que no se entera de nada porque sólo piensa en el madrileño, será la próxima víctima de tanto movimiento. Enfrente, los pocos que quedan se afianzan. Carol y Jorge, nominados, pagarán caro su actitud de «separados pero revueltos». Queda Candi que parece más sincera y mejor que Óscar, pero es manipulable. Lo único que le falta a este Gran hermano para triunfar era que los concursantes fuesen a Crónicas marcianas pero parecen competencia y no «hermanos».