GENIALMENTE ABURRIDOS

RUBÉN VENTUREIRA

TELEVISIÓN

KOPA

25 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Hablemos de música. Los Supertramp sonaron excelentemente bien, las luces se acomodaron a la música, los vídeos proyectados contextualizaron los temas... El «muy profesional» de Manquiña resume este gran espectáculo. Pero, ay, faltó emoción. La hubo en los largos desarrollos instrumentales marca de la casa y también cuando llegaron, tarde pero bien, los clásicos. Pero no durante gran parte de las dos horas y media de que duró la velada. School, la primera de la noche, arrancó palmas. Los siete temas siguientes (sólo uno de ellos rubricado por el dúo Davies & Hodgson) sumieron a los espectadores en un penumbroso tedio, del que ya sólo se salió en momentos puntuales. Fue un concierto de picos y valles emocionales, irregular, una montaña rusa hasta el vibrante sprint final, donde la banda sacó toda la artillería pesada, tipo Logical song y Crime of the century. Le faltó «llegada» Supertramp lo dio todo a lo largo de esas dos horas y media en las que estiró 21 canciones, pero, como al Barça de Charly Rexach, le faltó llegada. Mordiente para calar en los no incondicionales, algunos de los cuales lamentó no haberse traído la almohada y, por momentos, el pijama. No, no hizo nuevos seguidores la banda en esta noche coruñesa, que sirvió para que los antiguos, aquellos que vibraron con ellos en los años setenta, reviviesen los tiempos en los que esta banda fue vanguardia. Hoy la fórmula está agotada. Pero ellos siguen siendo los mismos. Supertramp, como el fútbol, es así. Un grupo genialmente aburrido. SUPERTRAMP. Coliseo de A Coruña. Unos 10.00 espectadores