EL HORROR DEL CORONEL KURZ

La Voz

TELEVISIÓN

CÉSAR WONENBURGER CRÍTICA DE CINE/ GUERREROS

09 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Lo primero que sorprende en esta película es su excelente acabado formal, que poco tiene que envidiarle a las producciones bélicas norteamericanas, a algunas de las cuales recuerda, y no tanto por su aspecto exterior como por sus intenciones narrativas, el fondo. Guerreros remite al espectador a una de las más gloriosas cintas sobre la guerra de los últimos tiempos: la obra maestra de Terrence Malick, La delgada línea roja. Como hiciera Sam Fuller en su día, el inmenso, colosal, profundo retratista del infierno bélico, o el mismo Oliver Stone, a Calparsoro le interesa indagar en el misterio de la violencia, en su génesis, que en la guerra afecta a todos por igual. El realizador vasco retrata el horror, la incertidumbre moral, el inmenso vacío de unos enviados, no se sabe muy bien por qué ni por quién -¿qué es la ONU?, ¿a quién representa?- a intervenir en un conflicto que no entienden: ni sus causas, ni sus principios ni las supuestas motivaciones de quienes se matan con saña en las calles. Al principio, sus intenciones parecen las correctas: defender a la población civil. Pero cuando se encuentran en el vértice del abismo, y son atacados por aquellos a quienes creen ayudar, se convierten en seres primarios y ya sólo existe el instinto de sobrevivir, que nada tiene que ver con banderas, patrias o distinciones entre el bien y el mal. Lástima que al estupendo planteamiento de partida de Calparsoro y a su buen pulso narrativo no le acompañen las actuaciones, francamente malas, en conjunto, de un grupo de intérpretes jóvenes cuyos balbuceos entorpecen y dislocan el buen cauce de una película atípica, dentro del previsible curso del cine español. Salvemos de la quema a Eloy Azorín.