Más que marea, marejada. Con permiso de los meteorólogos, las isobaras de sus mapas podrían aplicarse a las líneas de las parrillas, con mucho movimiento para los próximos días a causa de las borrasca con vientos huracanados anunciados por Tele 5 desde GH III. Y eso que el tópico afirma que nunca terceras parte fueron buenas, con el añadido de los restos del fuerte anticiclón Operación Triunfo provocado por TVE, que todavía permanecerán sobre las pantallas hasta que Rosa aparezca en Eurovisión. Los 6,6 millones del jueves quizá deban mucho a la curiosidad del estreno y al efecto machacón de una publicidad agobiante. De entrada el tono «buen rollo» (aparte el factor canoro, que también cuenta) provocado por los chicos de La Academia, parece haber influido sobre esta tercera entrega que anuncia nuevos presentadores, vivienda «campestre» y concursantes que a priori poseen un perfil menos provocador y más anodino que en ediciones anteriores (sobre todo la segunda, la del Yoyas...). Arranca con el peor de los defectos en un contenido con aspiraciones de romper share: la carencia de sorpresa. Los nuevos inquilinos llegan muy resabiados, y a no ser que recurran a la escatología, a la incorrección, a la agresión o al asesinato, GH III será otra cosa. Aún así, Antena 3 moverá Queremos saber más de los jueves al lunes, y todo apunta a que no serán los únicos. Ya verán como resulta una falsa alarma.