Hollywood es una fiesta

La Voz

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Actores, directores y productores matan parte de su tiempo hasta la entrega de los Oscar en numerosas fiestas con las que tienen oportunidad de levantar el espíritu y compartir con otros candidatos los nervios de la espera. Hasta pasada la ceremonia de la 74 edición de los premios de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas, cuyo inicio está previsto para las tres de la madrugada del lunes, Hollywood es una fiesta. Este año, los grandes estudios han vuelto a optar por celebrar sus festejos antes de la gala de los Oscar, sabedores de que, esa noche, es muy difícil competir con el Baile de los Gobernadores que organiza la Academia y con la fiesta de la revista Vanity Fair en Morton''s, donde «el todo Hollywood» quiere estar presente. El hecho de celebrar estas reuniones festivas antes de que se conozca el veredicto de los votos permite que todos estén todavía contentos y que los perdedores no amarguen la noche a nadie y, además, existe otro componente que el año pasado no podía ni siquiera intuirse. La estela dejada por los atentados terroristas del 11 de septiembre hará en esta ocasión que unas extremas medidas de seguridad rodeen la ceremonia de los Oscar, lo que va a complicar el trasiego de limusinas en una ciudad tan extensa como Los Ángeles. Permanecerán cerradas unas quince manzanas alrededor del Teatro Kodak, nueva sede de la ceremonia, y la meca del cine no será ajena a las tediosas medidas de seguridad que viven desde hace meses aeropuertos y edificios públicos. Por lo general, todas las fiestas se celebran fuera, en Beverly Hills, y la localidad de Hollywood está prácticamente cerrada.