MIGUEL ANXO FERNÁNDEZ CRÍTICA DE CINE / HABLE CON ELLA
18 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Almodóvar logra su película más compleja, también la más brillante y quizá la más sincera, por encima incluso de Todo sobre mi madre, que ya le reivindicaba como autor sin reparos. Hable con ella es un drama sin concesiones, a ratos abierto y a ratos hermético, cuya fuerza discurre por debajo de la piel, por donde fluyen los sentimientos ocultos, esos que no se airean porque se viven y se sufren. Confesaba el manchego su temor a que el mercado le diese la espalda por el exceso de trivialidad que afecta a la cartelera. Lleva razón, hay mucho petardo jugando a espectáculo vistoso y ruidoso, sin nada a poco que rasques en sus fotogramas. Y aunque esto no lo dice, en su nueva apuesta a cara o cruz, quizá la peor amenaza provenga de las ligerezas fomentadas por su filmografía anterior. Aquí fulmina al humor para irse al tema de la soledad, la incomunicación como tragedia. La terapia de hablar, reivindicar el diálogo íntimo, sea a través de los ballets de Pina Bausch o a través del monólogo de Benigno con Alicia, o con los silencios de Marco con Lidia. Amor en esencia. La película acierta porque no provoca indiferencia. Es de esas que te acompañan en el recuerdo cuando dejas la sala atrás. No hay mejor mérito. A esa sensación contribuye su perfecto acabado formal, sin duda una virtud a la que no es ajena el equipo de profesional con el que trabaja. Si el diseño de producción es impecable, Javier Aguirresarobe (Los otros) se confirma como fotógrafo de atmósferas fascinantes y Alberto Iglesias pone el punto con la música. Sin ellos (y aún con un guión trabado, que sólo oscila por breves instantes), el resultado sería otro.