MIGUEL ANXO FERNÁNDEZ
16 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Son 52 señoritas que hoy aspiran a Miss España 2002, que dará Telecinco desde Algeciras. Por Galicia van Tania, Vanesa, Elva y Emily. Por el resto de provincias, algunas serán Gema, Vania, Oihane, Sheila, Anaic, o Elia, nombres de nuevo cuño, reflejo de que corren malos tiempos para las Cármenes, las Dolores o las Marías. Como si la modernidad también entrara por la onomástica (Chenoa les ponen a las bebés, pobriñas...). Pero no va de nombres, va de Miss y de centímetros. La altura, entre 1,68 y 1,82. El pecho, de 85 a 92. La cintura, 58 a 65. La cadera, 90 a 95. Como el cerebro se cuantifica en volumen, no cuenta. Unos bollazos de chuparse los dedos; y cualificadas, que lo de guapa pero boba, se acaba. Lo discutible son estos concursos, fósiles de otro tiempo, que reducen el asunto subliminal a la simpleza: o guapas o callos... Cuando tanto se habla de sexismo y sus variantes, espectáculos así (con bellas o bellos, da igual) saben a degradantes, los vendan como los vendan. Imagínense a un chaval pegado a la tele viendo esto, mientras mira a su sufrida madre, bajita, algo sobradita y quizá de rostro zurrado por la vida. Y eso que para él, mamá es la mujer más guay del mundo. Qué lío. Ellas, las féminas, se pondrán al límite de la depresión. Ellos, los machotes, se despacharán a gusto y hasta puede que activen sus aletargadas líbidos. En fin. Puestos a exhibicionismo hiriente, uno prefiere a las jamonas que saca Moreno en paños lenceros, esas son la leche...