MIGUEL ANXO FERNÁNDEZ
27 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El único soplo de aire fresco, aire dramático, que entró en el prime time del miércoles, fue En brazos de un extraño, Oscar al mejor documental del 2000 y obra de Mark J. Harris y Deborah Oppenheimer. Puntualizo sus autores porque hora es de acabar con el anonimato mediático de los realizadores al margen de las ficciones para la gran pantalla. Obviando su espléndido trabajo de recogida de fotos y filmaciones inéditas, o la estructura narrativa planteada, con testimonios de supervivientes intercalados con imágenes históricas, lo sobrecogedor estaba en la propia trama. Por un lado resultaba imposible que hubiera ocurrido. Por otro, insistía en algo tan preocupante como la desmemoria y sus riesgos. Aquello ocurrió y en medio pilló a más de 10.000 niños, en su mayoría judíos, que fueron retirados de Alemania, Austria y Checoslovaquia para salvar su vida del peligro nazi, cuando ya Hitler diseñaba su megalómana estrategia imperialista. Llamaron Kindertransport a la operación. Aquí ya sabíamos de los niños de Rusia, drama impresionante, pero que nos lo amplien a otra dimensión temporal y geográfica, contribuye a abrir los ojos y a reflexionar sobre el peligro de la sinrazón. Procuré que la viera mi chaval, empantanado con la movida navideña y su parafernalia de felicidad por narices. Algo pilló. Otro pleno para Erquicia y sus Documentos TV.