La batalla que no fue capaz de ganar

La Voz

TELEVISIÓN

30 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

George Harrison dijo en vida que los motivos por los que estábamos en este mundo eran para buscar a Dios y para conocernos a nosotros mismos. Quizá fue esta filosofía lo que le ayudó a seguir durante los últimos cinco años de vida una lucha denodada por evitar que el cáncer y un criminal acabaran con su vida. El cáncer y los Beatles van de la mano. A la muerte de la mujer de Paul McCartney, Linda, que murió se cáncer de mama, y el tratamiento que recibe la hija de Ringo Starr, Lee Starkey, ayer se unía la muerte de Harrison. En 1997 los médicos le diagnosticaron un tumor canceroso en la garganta, lo que achacó a su hábito de fumar. Por casualidad el cáncer se manifestó cuando el compositor y guitarrista iniciaba el proceso para dejar de fumar. Sin embargo un fuerte proceso de radioterapia logró que el cáncer desapareciera. Sólo era una retirada cobarde de la enfermedad, para regresar más tarde con mayor virulencia. El ataque de un perturbado Cuando volvía a recobrar las fuerzas para seguir viviendo, en 1999 un perturbado mental, Michael Abram, consiguió entrar en la mansión que Harrison poseía en el condado de Oxfordshire, en la que vivía semirecluido dedicado a la labor de cuidar su extenso jardín. El intruso fue sorprendido por Harrison y su mujer y el músico recibió diez puñaladas que a punto estuvieron de costarle la vida. Harrison también se recuperó, aunque muchos dicen que su estado tan débil fue aprovechado por el cáncer para extenderse a otros organismos de su cuerpo. En concreto, al pulmón donde se le detectó un tumor en la primavera. Harrison acudió a Estados Unidos en busca del mejor tratamiento del mundo. Allí le extirparon un pulmón en marzo, a lo que siguió un período de radioterapia en una clínica de Suiza. Había regresado a Estados Unidos para un chequeo en el Hospital de la Universidad de Staten Island, de Nueva York por parte del doctor Gil Lederman, considerado como uno de los mejores médicos del mundo en oncología donde unas semanas antes había sido operado de un cáncer en el cerebro. A mediados de mes fue desahuciado y enviado a la casa de un amigo en Los Angeles para morir. Hace dos semanas los otros dos componentes aún con vida de los Beatles, Starr y McCartney, viajaron hasta Estados Unidos para reunirse con Harrison en lo que se consideró como la despedida de éste de sus amigos.