METAL PESADO

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EDUARDO GALÁN CRÍTICA DE CINE / ROCK STAR

22 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Aprovechando el reciente tirón de algunas películas nostálgicas sobre bandas de rock como Casi Famosos, el avispado productor Robert Lawrence le vendió a la Warner disco y película en un solo paquete. La historia de Rock Star está basada en la aventura real de Tim Owens, un tipo anónimo que se convirtió, de la noche a la mañana, en miembro de Judas Priest, su grupo favorito. Ya vimos en The Wonderers, The Commitments o Siempre Locos que la relación entre los músicos y las aventuras de una banda da para muchos gags y eso es lo que explota Rock Star. Es cierto que en el fondo hay más, hay cuestiones como la del doble y la contrafigura o la del mimetismo social que fusila a los iconos encumbrados por los medios de comunicación, pero, realmente, estos son temas que la película de Stephen Herek únicamente toca de paso, más interesada en la promoción de Mark Wahlberg, un actor tosco que está en alza. Hablando del actor, dudamos que Rock Star contribuya a engrandecer el mito Wahlberg, que luce realmente ridículo y poco creíble con sus greñas y maquillaje glam. Hiriente nuez Hollywood ya no es lo que era. Fíjense sino en ese plano sostenido en el que Jennifer Aniston discute dentro del coche con el actor. De perfil, la hiriente nuez de Mark Wahlberg es algo que ningún director o operador de otra época erigiría en protagonista de la película. Pero volvamos a la vida corriente del patito feo que se convierte en cisne. Realmente resulta ridícula la secuencia donde el heavy con su melena recogida en coleta y vestido de impoluta camisa blanca arregla la fotocopiadora para un chupatintas de segunda que le pregunta por los restos del rimel que hay en sus ojos y Mark Wahlberg le contesta: «Toco en un grupo, ¿vale?». Ese es, en general, el tono de una película -inefable la pelea con el hermano poli tipo Village People y botas de nazi- que, desde el principio, carecía de ambiciones. Una cosa más, un aviso: la banda sonora está trufada de clásicos del heavy y se atragantará como metal pesado en los estómagos de quien no sea un fanático de AC/DC, Kiss, Def Leppard, Ted Nugent o INXS.