«La música antigua ya no es una desconocida»

S. B. N. A CORUÑA

TELEVISIÓN

Gustav Leonhardt, director e intérprete de clave y órgano

01 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Gustav Leonhardt está en todos los frentes de la música antigua. Virtuoso del clave -tiene uno original de 1700-, el órgano, el violonchelo y la viola de gamba, este holandés también es director de orquestas y grupos de cámara, además de gran estudioso de la música barroca y de los instrumentos de época. El maestro de los maestros abre hoy en la A Coruña el ciclo de música barroca organizado por la Fundación Barrié. -¿La música antigua es suficientemente conocida? -Ya no es una desconocida. Se conoce cada vez más la de teclado. La música de iglesia, apenas, y de la ópera barroca sólo se conoce el uno por ciento. En los últimos 50 años se ha avanzado mucho. Ahora se sabe más sobre música antigua y, por ello, nos damos cuenta de que la conocemos menos. -¿Ha evolucionado la manera de interpretarla? -El cambio ha sido enorme. Los bancos, por ejemplo, quieren celebrar un acto y encargan música barroca. Cada vez hay más orquestas. -Usted impulsó el estudio de la fabricación de instrumentos antiguos para tocar de la manera original... -Es imprescindible para conocer la música de la época. Se necesita un instrumento antiguo para conocer esa manera de tocar y hoy en día se pueden hacer copias tan buenas como los originales. -¿Bach es su compositor favorito? -Sí y no. Es simplemente el más grande que conozco, pero había más músicos a su alrededor de los que aprendió. Lo que compuso en el siglo XVII es lo más genial de él. Utilizó el material de su época de una manera increíble y con muchísima imaginación. -También lo interpretó como actor en una película... -Sí. Sólo me eligieron porque sabía dirigir y tocar el órgano y el clave. En aquel momento no había más gente que pudiese hacer las tres cosas. -Su repertorio abarca casi 300 años de música. ¿Qué le ha empujado a elegir el que va a tocar en A Coruña? -Guardo y reviso mi repertorio para ver qué puedo tocar y no repetirme. Si lo toco más de diez veces, me aburro.