El catedrático de Lengua Española y experto en Lingüística computacional Guillermo Rojo fue elegido académico de la RAE hace poco más de un año. -¿Cree justificada la defensa a ultranza del español? -No estoy seguro de que la Academia tenga una postura a este respecto. Es más bien cosa de algunas personas considerar que el español está amenazado, es un problema de otra índole. La situación, afortunadamente, no es la de hace treinta años, y puede haber quien piense que es un proceso organizado para ir contra el español. Pero la situación es perfectamente razonable y no existen esos problemas que a veces se crean por necesidades de otro tipo. -¿Qué sector habla peor el español? -Ninguno. A partir de un determinado grado de dominio todo el mundo habla la lengua que le toca, el resto son diferencias dialectales, de registro... No hay un español mejor que otro dentro de la variedad estándar, que es la que se usa con las diferencias entre regiones y países. La televisión amplió los conocimientos lingüísticos, porque los hablantes se han familiarizado con otras palabras o modismos, y han asimilado otras variantes. -No es académico por representación territorial, pero ¿puede aportar una sensibilidad distinta como gallego? -Hasta no hace mucho tiempo, creo que ser académico y no residir en Madrid eran casi incompatibles. Cada académico tiene una forma de ser y aporta su forma de ver el mundo. Y la situación en la que se viva condiciona ese punto de vista, y quien vive en un medio en el que se manejan habitualmente dos lenguas no puede ver las cosas como el que vive en un contexto monolingüe, si es que ya hay alguien así. Es verdad que en el centro de la Península hay una componente cultural de resistencia a las otras lenguas, cuando deberíamos favorecer el multilingüismo propio. Es, probablemente, la mayor carencia del sistema educativo. Puede que los responsables lo atribuyan a una falta de demanda. -¿Qué aportan a la lengua académicos periodistas, actores, escritores...? -La Academia está formada por personas de diversas procedencias que tienen en común su preocupación por la lengua. Sus aportaciones tienen gran interés. Sin ser técnicos de la lengua tienen una visión diferente, aportan otra mirada.