MIGUEL ANXO FERNÁNDEZ CRÍTICA/ DESTINO DE CABALLERO
13 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Que nadie vaya buscando una revisión del género de aventuras medievales en clave rigorista, porque Destino de caballero responde a lo que sus productores plantean como una película ideada para obtener dividendos a cuenta del público joven y con la intención de cimentar a su protagonista Heath Ledger como futura estrella. Todo sazonado de palomitas y un refresco. Quien vaya buscando lo primero ya se pondrá del hígado en la secuencia de los créditos con el público del siglo XIV amontonado en los graderíos a la espera de un combate, pero cantando a coro el We Will Rock You, de Queen. Si añadimos unos diálogos pedestres y unas situaciones reiterativas hasta el sopor, lo pasará fatal. Son tantas y tan repetitivas las secuencias de impactos de lanza, que finalmente se parecerá a una ensalada de astillas (muy mala tenía que ser la madera para astillarse de manera tan regular hasta en el tamaño...). Decepciona el trabajo de Helgeland ante su acreditado currículum y decepciona tambien su genuflexión ante las exigencias del mercado. Como quienes acuden al cine son, en una notable mayoría, gente joven, nada mejor que ofrecerles a un guaperas vestido de armadura, tontamente enamorado de una señorita tonta, sazonado al son de Queen, David Bowie, Thin Lizzy o Bachman Turner Overbride. Que el rodaje se haya realizado en las afueras de Praga no implica rigor ambiental ni histórico. Los personajes, excepto un par de secundarios, van trazados en cuatro líneas, y las situaciones ya predicen el desenlace a cinco minutos del comienzo. Una vez más, Hollywood pone el ojo en la taquilla sin importarle para nada que la película pase al olvido en cuanto se queme por televisión. Cierto que hay ritmo taquicárdico, pero eso también se encuentra en un episodio de Walker...