ALBERT DOHMEN, BARÍTONO
12 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Cuenta que su abuelo le ponía discos de Wagner todos los domingos y que por eso el compositor alemán «es como de la familia». Dohmen, que hoy será el dios Wotan en La Walkyria, pasea su corpulencia por los pasillos del Palacio de la Ópera mientras afina su cotizada voz. Es de los pocos barítonos en el mundo capaces de dar la talla en la difícil saga de los nibelungos. -¿El repertorio le resulta más fácil por ser alemán? -Tener la misma cultura e idioma ayuda mucho a interpretar el papel. Crecí escuchando música alemana, he tocado con el oboe partituras de Bach, Mozart o Mahler y de niño, mi abuelo me ponía discos de Wagner todos los domingos. Ésa fue mi escuela estilística. Creo que el repertorio resulta bastante más difícil para un barítono que no sea alemán. -¿Cómo se consigue tener la voz al límite tantas horas? -Con mucha preparación y construyendo mi carrera desde abajo, empezando por los papeles más fáciles. Cantar a Wagner es como correr una maratón, su repertorio es asesino. Sé de compañeros, sobre todo los intérpretes más jóvenes, que perdieron la voz por apresurarse y aceptar papeles que acabaron con sus cuerdas vocales. -¿Prefiere representar la ópera o la versión concierto? -Lo que detesto son los montajes que sólo buscan publicitarse con una escenografía provocadora, sin respetar la música. Aquí me ha impresionado el altísimo nivel de la Sinfónica y la sensibilidad musical de Víctor Pablo, que da a la partitura un toque muy mediterráneo.