La «Inteligencia Artificial» de Spielberg decepciona al público de Venecia

ÍÑIGO DOMÍNGUEZ VENECIA. ENVIADO ESPECIAL

TELEVISIÓN

La Mostra de Venecia guardó para el final las grandes bazas del certamen. Una de las más esperadas era A. I. (Inteligencia Artificial) del desaparecido Stanley Kubrik que Spielberg ha llevado al cine. El director se encargó de introducir la proyección desde la pantalla. Tras la película, después de más de dos horas y media, la enorme expectación de la cinta había quedado insatisfecha con una rara, arriesgada e irregular obra. El público, se veía en el ambiente, quería que le gustara un proyecto tan mimado, y aplaudió el esfuerzo de Spielberg por enfrentarse a un reto tan endiabladamente complicado como es el relato futurista de un niño robot con capacidad de amar. Sin embargo, a nadie se le escapaba que el resultado final era incompleto, con momentos sublimes pero graves recaídas, una criatura mestiza que combinaba minutos de gran intensidad junto a otros claramente menores. La delicada línea argumental que plantea Inteligencia Artificial se mueve constantemente en un filo, al principio con admirable equilibrio, y después con peligrosos bandazos.