MIGUEL ANXO FERNÁNDEZ INTERFERENCIAS
21 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.¿Recuerdan la carta de ajuste? Ya, eran tiempos... Tenía una doble función, ya fuera en jurásico blanco y negro o en color. Ponía el cierre a las emisiones y regulaba la pantalla. Mareabas los mandos (entonces el zapping era un cuento...) hasta dar con lo más ajustado a tu visión. Ahora no la sacan y las teles prefieren hacer una parrilla extravagante y alocada, un punto desquiciante. No hace mucho, una encuesta sostenía que la audiencia de madrugada-punta anda por las 50.000 personas, que es una cantidad muy respetable en un estadio o, por ejemplo y permítaseme el chauvinismo, en la Festa do Polbo en O Carballiño, el segundo domingo de agosto. Está bien porque los primeros disfrutan con un espectáculo y los segundos se zampan cefalópodo acompañado de pan de Cea y vino del Ribeiro. Pero quienes eligen la parrilla de una tele generalista antes de que el gallo cante, lo tienen crudo, porque ni ven espectáculo ni se zampan nada. Puro relleno con trapalladas sin interés, reposiciones de compromiso o los galácticos Televenta (Tele 5) e Infocomerciales (Antena 3). Lo de esta última cadena tiene un punto surrealista que quizá busca marcar la diferencia, vaya usted a saber. A base de cine. Hace unas horas dieron la vistosa La saga de Shanghai, y hoy Vivir rodando, dos filmes obligados a cualquier cinéfilo. Relegarlas a hora tan poco recomendable confirma lo delirantes que son nuestras madrugadas televisivas.