UN CUENTO CHINO

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MIGUEL ANXO FERNÁNDEZ CRÍTICA DE CINE/ TIGRE Y DRAGÓN

08 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

El taiwanés Ang Lee propone un film insólito y distinto, que ni va de kung fu, ni de aventuras con brujería incluida. Tigre y dragón es una historia fantástica ambientada en un pasado indeterminado que, al mismo tiempo, habla de familia y de amor. Un cuento chino. Que dos combatientes vuelen por los aires y se sostengan en la cima de grandes cañaverales de bambú mientras se lian a espadazos ni es normal ni parece serio. Pero en el contexto de Tigre y dragón se asume por el carácter mágico que Ang Lee da a esta trama ambientada en la China antigua en torno a una espada mítica cuyo robo remueve los cimientos de una familia. Aunque el director confiesa no haberse inspirado en las grandes películas de aventuras norteamericanas, sino que tomó ingredientes de las viejas pulp e incluso de la estética cutre y serie B del cine de artes marciales de los 70, algo hay de todo eso sin que necesariamente guarde relación. Por tratarse de una oferta desconcertante, condiciona a priori al espectador. Desconoces qué vas a ver. Careces de referentes. Vas a la defensiva. Superada la sorpresa inicial, tenemos que Lee consigue una sugerente atmósfera de cuento, de historia de amor a varias bandas que finalmente explota cuando la espada desencadenante de la trama es recuperada. En las sofisticadas coreografías de combates hay mucho de danza, como de ballet tendente a reforzar una atmósfera que es su principal logro. Una familia entrelazada por el destino y tres historias distintas. Puede que a Lee se le haya ido la mano en el metraje e incluso que el guión precisara de un mayor pulido. Aunque es obra notable, cuesta trabajo compartir el entusiasmo de Hollywood al otorgarle 10 nominaciones al Oscar. Ah, Michelle Yeoh está soberbia.