La Berlinale recupera la risa con «Malena», de Giuseppe Tornatore

ENRIQUE MÜLLER. Colpisa BERLÍN

TELEVISIÓN

FABRIZIO BENSCH / REUTERS

«Mi cuerpo habla por mí», asegura la actriz italiana Mónica Belluci La Berlinale recuperó la risa, la alegría y despertó los sueños más diversos entre el público gracias a la exhibición de «Malena», la última realización del italiano Giuseppe Tornatore. Una película que cuenta la historia de un amor imposible y de «Malena», una hermosa mujer siciliana en la Italia dominada por el fascismo del Duce, que despierta la pasión entre los hombres y el odio y la envidia entre las mujeres. No es un gran filme que pasará a la historia, pero tiene la virtud de no dejar a nadie indiferente.

09 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

¿Cuál es la magia de Malena, el último trabajo de Tornatore, que ganó un Oscar en 1989 con su inolvidable Cinema paraíso? Malena es, antes que nada, Mónica Belluci, la «resurrección de Venus» en la tierra, como la bautizó una revista alemana al intentar describir la belleza inquietante de esta actriz italiana de 32 años. La belleza de Malena es arrebatadora, es de otro mundo y, por eso, los adolescentes, los adultos y los curas del pueblo se enamoran de ella. El secreto no es su inteligencia ni su bondad, sino su cuerpo. Pocas veces en la historia del cine italiano, y quizás mundial, un personaje central pronuncia tan pocas palabras y logra que toda la historia gire en torno a ella. «Mi cuerpo habla por mí; mi cara, mis ojos, todo», dice Mónica Belluci, con una naturalidad que desconcierta. «Sabía la historia desde hace varios años, pero cuando conocí a Mónica comencé a soñar con hacer la película», añade Guissepe Tornatore. El filme gustó, aunque probablemente no gane el Oso de Oro, como tampoco lo hará seguramente Wit, de Mike Nichols, con Emma Thomson como actriz y coguionista, que peca de exceso de pretensiones y de falta de autenticidad. También hubo ayer sabor italiano en la danesa Italiano para principiantes, de Lone Shepgifue, que rebosa humor, humanidad y autenticidad, como las buenas comedias italianas de la época dorada. Fue la que cosechó más aplausos de la crítica internacional.