Reverte descubre «El oro del rey»

César Casal González
CÉSAR CASAL A CORUÑA

TELEVISIÓN

CÉSAR QUIAN

El escritor explica su último libro ante cientos de estudiantes en A Coruña Pérez-Reverte es un francotirador de la vida. Ayer tiró de la navaja de su verbo y casi no dejó títere con cabeza. El escritor desveló las claves de su libro, «El oro del rey», ante cientos de estudiantes en A Coruña. Fue recibido como una estrella de rock, tanto que los aplausos le impedían hablar. Dijo que escribió la serie de Alatriste para recuperar la memoria, «somos lo que somos, porque fuimos lo que fuimos». Ante la chavalada, Reverte regaló frases: «Las mujeres son superiores» o «mi primer amor fue Milady de Winter».

30 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

El de Cartagena habla como escribe o escribe como habla. ¿Quién sabe? Sus opiniones son tan contundentes que cuando termina crees que, en vez de darte un discurso, te dio una paliza. El publicó abarrotó el Forum coruñés. Entre los chavales, como uno más, estaba el alcalde de A Coruña, Francisco Vázquez, que asistió a toda la charla en su papel de «lector de la obra de Reverte». Hasta tomó apuntes. Pérez-Reverte explicó que situar la novela en Sevilla fue algo estudiado, «lo que quiero con la serie de Alatriste es narrar el siglo XVII español y esa ciudad fue fundamental por el comercio con América». El escritor apeló a la recuperación de la Historia, «estamos perdiendo nuestra memoria y es terrible», y añadió que «la gente tiene miedo a la palabra España». «Tenemos que mirar hacia atrás para entender el presente. Hemos sido miserables, pero también magníficos», recalcó. Reverte precisó que «catalanes, gallegos, extremeños, vascos, andaluces, castellanos; todos hemos contribuido a lo que somos: buenos vasallos si hubiésemos tenido buenos señores». La visión que prefiere el autor es «la de a pie, la de la fiel infantería». Por eso escogió al capitán Alatriste, un veterano de los tercios en Flandes. Reverte glosó guiños que coló en el libro, «le llamo a un espadachín portugués Saramago, porque es amigo; y a otro Rivas, porque quiero mucho a Manuel Rivas. Hasta le pongo al perro del portugués Camoens». En cuanto al joven Iñigo Balboa, fiel acompañante de Alatriste, el autor comentó que «representa la juventud. Es la inocencia que ve a Angélica de Alqueizar y dice que la amará siempre». Sobre esa chica, el cartagenero expresó su teoría sobre la superioridad de las mujeres: «Las mujeres son superiores. Saben mucho más de la vida que los hombres. Los tíos son sota, caballo y rey. Ellas, no. Hasta las más estúpidas llevan en su código genético esa sabiduría». El auditorio rompió en risas y él apuntilló: «Claro que mi primer amor fue Milady de Winter, la mala de Los tres mosqueteros».