«El fotógrafo español no ha sabido imponerse»

Xurxo Fernández Fernández
XURXO FERNÁNDEZ A CORUÑA

TELEVISIÓN

XURXO LOBATO

Publio López Mondéjar, fotohistoriador Es el más prestigioso fotohistoriador español, conoce al detalle la trayectoria de la instantánea en el país y ejerce de comisario de la exposición 150 años de fotografía en España, que se exhibe en A Coruña hasta el día 31. Con este currículum, parece claro que es la persona indicada para hacer un diagnóstico sobre la situación de los artistas de la imagen en España.

25 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

La conclusión de Publio López Mondéjar sobre el estado de los profesionales de la fotografía en España es clara y su opinión la expresa con total nitidez: al fotógrafo español no se le reconocen sus méritos porque «no se sabe vender». También recuerda este fotohistoriador la larga trayectoria seguida para recuperar los archivos fotográficos españoles, la desidia de algunas instituciones o el abandono en el que se encontraban no hace muchos años. -¿Cómo es la situación actual de la fotografía? -La foto oficial ha seguido los pasos de la pintura, por cuestiones de mercado sobre todo. Los ayatolas de las fotografía, los que marcan las pautas, consideran a los profesionales que viven de la foto como non gratos, los denominan alimentarios, pretenden que las fotos no parezcan fotos. Pero yo creo que, como decía Strand, un arte que copia a otro es decadente. Así se demostró en Arco, por ejemplo. Allí el que más vendió fue Virxilio Vieitez, que es totalmente opuesto a lo que marcan los gurús. Las vanguardias están domesticadas. -¿De qué modo catalogaría al fotógrafo español de finales de siglo? -Es equiparable a cualquier otro en Europa, es bueno. Hasta ahora, la historia de la fotografía se había escrito en inglés y francés, pero las cosas está cambiando. El problema es que nos conocen y nos valoran más fuera que dentro, aquí todavía hay que perder muchos complejos. El fotógrafo español no se sabe vender, no ha sabido imponerse. Hay que entrar en un mercado que está controlado por monopolios y en el que España está excluida. Se necesita mucho más apoyo de las instituciones, porque generalmente sólo se apuesta por lo seguro. -Supongo que habrá alguna fotografía que le guste por encima del resto. -Me niego a contestar a eso. El fotógrafo tiene que poner ojo, cabeza y corazón en su trabajo -o al menos una de esas virtudes- y, en las obras que se pueden ver aquí, lo han hecho. Me conmueve especialmente La confesión, de Cristina García Rodero, pero también La despedida de emigrantes, de Manuel Ferrol, la señora con la radio, de Virxilio Vieitez, o las putas que retrata Luis Escobar.