UN SUEGRO POLILLA

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MIGUEL ANXO FERNÁNDEZ CRÍTICA DE CINE/LOS PADRES DE ELLA Lo más temible para un novio es la hora de conocer a su suegro. Le ocurre a Ben Stiller cuando debe presentarse al suyo... Robert de Niro. Es la comedia del momento en Norteamérica y una de las grandes aspirantes a campeona en estas Navidades que además recupera la dignidad para un género maltratado

23 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

. El único problema es que varias décadas antes, Spencer Tracy tomara como trago de mal gusto el anuncio de que su hija (Liz Taylor) iba a casarse en El padre de la novia, y la gente con memoria no puede evitar recordarlo a los cinco minutos de aparecer De Niro en escena. Pero Los padres de ella consigue distanciarse a base de proponer un guión con mucho sarcasmo y un raro respeto a los pilares de un género que, salvo contadas ocasiones, Hollywood se encargó de maltratar con saña en las dos últimas décadas. Al pobre Greg le sale un fin de semana negrísimo en el que está a punto de perder al amor de su vida. Todo a causa de un suegro polilla, que ve un enemigo en quien deberá ser su futuro hijo político, que encima es enfermero (su otra hija se casará con un doctor...). Rompe un valioso jarrón, provoca un incendio, le hincha un ojo a la que será su cuñada y encima intenta colarle a De Niro un gato que no es el suyo. Peor imposible. Si la estructura escogida por Roach, a base de no dilatar en exceso el gag para prolongar su efecto sorpresa o proponiendo un guión ausente de astranacadas, buena parte del éxito está en el pulso que mantienen el polivalente De Niro y el sorprendente Stiller, mejor dotado para el género de lo que su obra anterior hacía suponer. Quien busque una comedia que no le tome por imbécil, aqui está la solución.