La película es la segunda incursión en el cine de Salvador García Ruíz, después de «Mensaka» Una sólida visión de la soledad interior, el azar y el peso del pasado es lo que ofrece «El otro barrio», de Salvador García Ruiz, que compitió ayer en la sección oficial del Festival de Cine de San Sebastián. «El otro barrio», segunda incursión en la dirección de Salvador García Ruiz, tras «Mensaka», es una adaptación de la novela homónima de Elvira Lindo, cuyo guión firma el propio cineasta, quien ha querido mantenerse fiel al texto en su espíritu, pero dotándolo de una estructura compleja y bien encajada.
25 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.La segunda película de Salvador García Ruiz gira en torno a dos pilares: el de Ramón, un joven de quince años acusado de asesinato, al que da vida Jorge Alcázar. Y el del abogado encargado de su defensa, Marcelo, interpretado por Alex Casanova. La novela de Elvira Lindo es una obra arriesgada al plantear el asesinato como una serie de accidentadas circunstancias con tintes explícitamente cómicos. Para dar, luego, un giro radical al abordar las consecuencias, las terribles consecuencias de ese hecho fortuito que, en un breve lapso de tiempo, cambia radicalmente la vida del joven. Pero Salvador García Ruiz salva ese salto sin red con excelente tino, para después hacer un retrato de los personajes que se mueven en el entorno de ese chico, un joven hermético, cerrado en sí mismo y poblado por una soledad interior que no se deja acompañar ni por una madre asfixiante por exceso de protección; ni por una hermana amargada a punto de cumplir los treinta. Elvira Lindo explicó que Salvador García había captado «todo el alma y el sentimiento» de su novela, quizás porque «entre su infancia y la mía sólo había una carretera, la que separa su barrio, Vallecas, del mío, Moratalaz».