El olivo entra en el banco de semillas

Xavier Fonseca Blanco
xavier fonseca REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Instalaciones del Banco Mundial de Semillas, en Svalbard.
Instalaciones del Banco Mundial de Semillas, en Svalbard. COI | EUROPAPRESS

La Bóveda Global de Svalbard, el mayor banco de semillas del planeta, contribuirá a la conservación genética de la olivera

01 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La Bóveda Global de Svalbard (Noruega), el mayor banco de semillas del planeta, ha recibido por primera vez semillas de olivo. Este hito histórico para la conservación genética de la olivera ha sido posible gracias a la colaboración entre diversas organizaciones y centros de investigación internacionales.

Así lo ha destacado el Consejo Oleícola Internacional (COI), cuyo director ejecutivo, Jaime Lillo, viajó a Svalbard para depositar las semillas de olivo en un acto simbólico en el que también participó el secretario del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura, Kent Nnadozie. En un comunicado, el COI ha remarcado que se trata de un «avance importante en la protección del patrimonio genético mundial del olivo, porque esta especie emblemática de la cuenca mediterránea, que ya se cultiva en los cinco continentes, no es ajena a los grandes desafíos globales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la aparición de nuevas plagas y enfermedades».

Esta iniciativa se enmarca dentro del proyecto europeo Horizonte 2020 Gen4Olive y ha sido promovida por el COI, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España (MAPA). En el depósito de las semillas de olivo en la Bóveda Global de Svalbard han colaborado las universidades de Córdoba y Granada y el Centro de Recursos Fitogenéticos (CRF) del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Las semillas depositadas son «una garantía para que las generaciones futuras puedan seguir disfrutando de un producto tan extraordinario como el aceite de oliva», ha señalado Lillo.

Aparte de los lotes de semillas enviados a Svalbard en sobres herméticos con información detallada, se conserva uno similar en España a 18 grados bajo cero y en las mismas condiciones que en las instalaciones del Ártico.