El 98 % de los profesores creen que las redes sociales dañan la salud mental de los alumnos
SOCIEDAD
Les achacan el aumento de la ansiedad, el trastorno más frecuente en el aula, de la baja autoestima, de los brotes de violencia y del acoso
28 oct 2025 . Actualizado a las 15:52 h.Los profesores españoles sostienen, por experiencia, que las redes sociales son un peligro para el bienestar emocional de sus alumnos. El acceso precoz —con frecuencia desde la niñez— a contenidos inadecuados, el abuso de los tiempos de conexión y el manejo muchas veces irreflexivo o irresponsable de chats, foros, perfiles y plataformas perjudican la salud mental de sus alumnos. Así lo asegura nada menos que el 98 % de los docentes entrevistados por la Fundación Mapfre y Siena Educación con el objetivo de radiografiar las aulas españolas. En los cuestionarios y en los grupos de discusión han participado casi un millar de docentes de todo el país, desde infantil a bachillerato.
No titubean. Las redes sociales son el factor de riesgo determinante —junto a otro más tradicional, el de los problemas familiares— para que el 56 % de los profesores indiquen que la salud mental de sus alumnos es «regular» y que hasta el 13 % consideren que es «mala o muy mala». Solo el 31 % aprecian un estado emocional bueno o muy bueno entre los estudiantes. Los docentes avalan con su observación diaria que las redes son directamente responsables del aumento de la ansiedad en los alumnos (el trastorno más frecuente en las aulas), pero también del alza de la baja autoestima, los complejos y las inseguridades.
Señalan que estas plataformas les bombardean con contenidos que distorsionan su propia imagen y refuerzan las dinámicas de violencia y exclusión, con resultados de acoso escolar e hipersexualización, y que, al mismo tiempo, minan la capacidad de los chicos para manejar sus emociones. Los contenidos consumidos que creen más perniciosos son, por este orden, los estándares de belleza irreales, los agresivos, la pornografía, los que alimentan el ciberacoso y la exclusión, y las apuestas en línea.
Dos de cada tres docentes, de hecho, consideran que la estrategia más relevante para reducir el riesgo de daños psicológicos en clase es promover entre los alumnos un uso crítico de estas herramientas, acompañado de un aumento de las actividades físicas y presenciales, y de la limitación del uso de dispositivos electrónicos en horario escolar.
Los tres grandes males
Los profesores tienen muy claro cuál es el principal problema de salud mental en el aula: la ansiedad. Nueve de cada diez lo citan entre los tres principales y para el 44 % es el más frecuente con diferencia. El segundo trastorno psicológico que más observan es el estrés, destacado por el 23 %, y el tercero las actitudes agresivas y vinculadas al acoso escolar, que son subrayadas por uno de cada cinco docentes. En menor medida se citan las adicciones (11 %), las autolesiones (7 %) y la depresión (6 %).
Los factores de riesgo que creen que desencadenan este malestar emocional están encabezados por las redes sociales y los problemas familiares, con los conflictos entre compañeros y la presión académica en un segundo escalón, y el miedo al porvenir o la falta de apoyo emocional en el centro en un tercer nivel, con una influencia más escasa.
Los enseñantes tienen bastante claro qué señales son las que deben encender las alertas sobre qué alumnos tiene problemas psicológicos. El 80 % señalan a los cambios de comportamiento, el 75 % al descenso del rendimiento académico y el 71 % a las situaciones de aislamiento social, tres hechos que vinculan especialmente con situaciones de ciberacoso. Un 50 % también destacan las actitudes agresivas y 39 % los problemas de sueño.
Críticos con los padres
Los docentes son bastante críticos con la actitud de los padres frente a los problemas emocionales de sus hijos. Más de la mitad cree que los detectan solo en algunos casos, el 35 % que lo hacen rara vez y solo el 6 % piensan que se percatan en la mayoría de casos. De igual forma, solo el 14 % creen que las familias colaboran de forma activa ante estos problemas con el centro y los profesores y, por el contrario, el 16 % opinan que no le dan importancia a lo que ocurre o que se resisten a cualquier intervención.
Lo que tienen claro es qué factores o situaciones familiares causan malestar emocional en los alumnos. Para el 86 % son los estilos paternos inadecuados (o muy permisivos o muy autoritarios), para el 77 % las separaciones y divorcios, para el 71 % la falta de seguimiento académico, para el 30 % los problemas económicos graves y para el 20 % la violencia o el maltrato en el hogar.
Docentes estresados y desmotivados
Los profesores piensan que tienen una salud mental bastante mejor que la de sus alumnos, pero aún así un tercio se confiesa estresado, una cuarta parte falto de motivación y una quinta parte irritable, lo que explica un aumento de las bajas. El agotamiento emocional lo vinculan con la sobrecarga de trabajo, la excesiva burocracia y la relación con las familias.
La mitad de ellos reconoce que esta carga emocional propia reduce su capacidad para identificar problemas de salud mental de los alumnos, aunque los principales obstáculos que destacan para poder hacer mejor este cometido son la falta de tiempo y de formación (entre el 60 % y el 80 % de los casos), seguidas en menor medida por la falta de apoyo de la familia o del centro.