Las mujeres tenían tareas de poder y mandaban en el Neolítico, según revela el descubrimiento de dos tumbas en Almagro
SOCIEDAD
Se creía que el hombre estaba en la cúspide entre 2000 y 3000 años atrás, pero el hallazgo de dos túmulos en Ciudad Real lo desmiente
08 sep 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Las mujeres también desempeñaban tareas de poder y se situaban en la cúspide de las jerarquías sociales de finales del Neolítico y principios de la Edad de los Metales. Hasta ahora, la visión tradicional de esa época, datada entre 2.000 y 3.000 años antes de Cristo, situaba al hombre en lo alto del rango social. Sin embargo, el hallazgo y análisis de dos tumbas de mujeres en el yacimiento de Bocapucheros, en Almagro (Ciudad Real), ha echado por tierra esa idea.
Las tumbas son las de dos mujeres maduras que eran jefas de este poblado encuadrado en la «cultura de las motillas». Se trata de túmulos dispuestos en la llanura que, además de servir de lugar de enterramiento, contenían infraestructuras hidráulicas como pozos y eran utilizados para guardar animales domésticos. Según el codirector de las excavaciones de este yacimiento, que comenzaron hace tres años, Luis Benítez de Lugo, profesor de Prehistoria de la Universidad Complutense de Madrid, «eran las jefas de las motillas, porque están enterradas en cámaras funerarias reservadas solo a personas del máximo rango y seguramente eran las que controlaban el ganado de la zona y el uso del agua».
Y es que el asentamiento situado junto a esta motilla también sufrió el conocido como evento climático 4.2, que supuso un brusco descenso de la temperatura media y una brutal sequía hace unos 4.200 años. «El control del agua suponía tener poder, porque de él dependía el abastecimiento o el riego y también la supervivencia del ganado, ya que eran sociedades agrícolas y ganaderas con caballos, ovejas y cabras», indica este arqueólogo.
Lo que también ha revelado este yacimiento es que en la «cultura de las motillas» los entierros de los personajes importantes se acompañaban de banquetes rituales alrededor del fallecido. «Había animales depositados como ofrenda al muerto. Después del banquete, lo enterraban con una pata de cordero u de otro animal y le dejaban comida en un cuenco», añade el profesor Benítez de Lugo, para quien «esto demuestra su creencia en el más allá». Otro descubrimiento que ha sorprendido en el yacimiento de Bocapucheros es que este túmulo situado en la comarca del Campo de Calatrava estaba orientado hacia la Cruz del Sur, que hace 3.500 años «era la constelación más brillante del firmamento en el hemisferio norte, si bien hoy no es así por cambios en la rotación del eje de la Tierra, aunque sí puede verse en el hemisferio sur, donde sigue guiando a los navegantes». «Era una constelación a la que miraba el principal corredor de esta motilla, lo que nos hace pensar que les servía de calendario y para calcular el tiempo», apunta Benítez de Lugo.