Una Lady Whistledown como la de «Los Bridgerton» narra la crónica social de Mijas

Redacción MÁLAGA /EFE

SOCIEDAD

La revista aparece de un día para otro en cafeterías y restaurantes de la localidad sin que nadie sepa cómo ha llegado allí

25 feb 2023 . Actualizado a las 13:34 h.

La revista de sociedad de Lady Whistledown, la escritora indiscreta y anónima de la serie de Netflix Los Bridgerton, ha llegado al municipio malagueño de Mijas, entre cuya corte social y política ha encontrado inspiración su doble —hoy, nueva cronista del lugar— para dar vida a un relato diferente de esta ciudad.

Aunque para entender a la escritora mijeña no es necesario haber visto ninguna de las temporadas de la serie original —dos en concreto—, no está de más recordar que esta producción narra las vidas de los ocho hermanos Bridgerton mientras buscan amor y felicidad en la alta sociedad londinense de principios del siglo XIX.

De igual modo que lo haría la mismísima Lady Whistledown, los textos aparecen —de una día para otro y sin que nadie sepa cómo han llegado hasta allí— en cafeterías y restaurantes de la localidad, y por su puesto, en redes sociales porque esta Lady —a diferencia de la del productor Chris Van Dusen— tiene Facebook e Instagram.

El lenguaje utilizado en los relatos es el propio —con sus más y sus menos— de una producción romántica ambientada en la Inglaterra de La Regencia (1813 y 1825).

PERSONAJES HABITUALES

Entre los personajes que habitualmente pueblan las crónicas de este peculiar boletín de noticias están el regidor de Mijas, Josele González, a quien Lady Whistledown se refiere como Su Majestad el Alcalde; o el concejal de Infraestructuras, José Carlos Martín, Lord Martín de las Obras.

Y como en todas las historias, en la de la escritora mijeña también hay villanos conspiradores y malvados; en este caso el papel ha recaído en el concejal Angel Nozal —el conde Nozal— y en su consorte, Michelle van Gaalen —a quien llama la condesa—, administradora de fincas de profesión y actualmente investigada por delitos contra la propiedad en Marbella.

También hay espacio en estos relatos para invitados especiales como el reconocido escritor mijeño Javier Castillo, Lord Javier, a quien Lady Whistledown considera «un gran caballero de la villa» y el pleno del Ayuntamiento ha decidido concederle el galardón de Hijo Predilecto de Mijas.

Entre los invitados y los personajes extra está el periodista Paco Lobatón, para esta cronista el duque Lobatón, y la televisiva Aida Nízar, en la revista de sociedad de la autora mijeña la soprano Nízar.

Lady Whistledown asegura haber escrito al duque Lobatón para informarle de que no busque más al protagonista del caso Cartero ya que no existe, en una clara referencia a la denuncia falsa que interpuso un cartero en excedencia y exconcejal del equipo de Nozal contra un exalcalde de la ciudad y por la que ahora se enfrenta a la cárcel.

LA SOPRANO NÍZAR

A la soprano Nízar la cronista le atribuye ser la causa de los dolores de cabeza de los condes Nozal y Van Gaalen y a los que «cual fantasma de la ópera se les aparece en sueños» o en los plenos del Ayuntamiento, «el Palacio Consistorial», añade.

Algunos han llegado a pensar que la exconcursante de Gran Hermano podría ser la escritora pero ella lo desmiente con rotundidad, «que tengo la misma valentía que ella es un hecho, pero Aída Nizar siempre da la cara», precisa.

En este turístico municipio de la Costa del Sol, al igual que en la serie basada en las novelas de la autora estadounidense Julia Quinn, nadie sabe quién es la escritora y si bien todos quieren saberlo, nadie admite ser el propietario —o la propietaria— de la pluma que da vida a Lady Whistledown en Mijas.

«No sabemos quién es. Es un misterio», comenta entre risas la propietaria del Café Bella Vista, uno de los establecimientos de Mijas pueblo a los que llegan los folletines, Simone Oliveira.

«Hay mucha gente que viene y se lleva los papelitos», añade Oliveira, y hay a quienes se acercan a preguntar por ellos pero confiesa que no sabe cuándo van a llegar, si bien la primera vez los dejaron en la puerta, luego se los ha llevado el correo.