El caos climático de este año no permite encontrar una señal clara sobre el comportamiento de la meteorología durante los próximos meses
05 nov 2020 . Actualizado a las 18:22 h.La atmósfera es un complejo puzle en el que cada pieza cuenta y, además, se rige por la Teoría del caos. Cualquier cambio o elemento que no se haya tenido en cuenta en las condiciones iniciales puede alterar radicalmente el resultado. Por ello es tan complicado la predicción meteorológica más allá de unos pocos días. Las previsiones estacionales son a día de hoy, a pesar de lo mucho que han mejorado los modelos, un servicio experimental.
Sin embargo, existen otras formas de saber cómo puede comportarse una estación en concreto, en este caso el invierno. Por ejemplo, a través de una correlación. Cada octubre los científicos centran su atención dos lugares del hemisferio boreal: el Ártico y Siberia. El retroceso del hielo en el polo norte aumenta la humedad en la región siberiana, que se traduce en una mayor extensión de la capa nieve. Las anomalías en la cubierta de hielo en el Ártico y en la nieve de Eurasia tienen la capacidad de modificar la circulación atmosférica en el hemisferio norte y tener una influencia en la situaciones meteorológicas de finales de otoño y el invierno en Galicia.
La conexión entre Siberia y la comunidad gallega se canaliza por medio de la corriente en chorro, que se deforma. La extensión de nieve en Eurasia se traduce en un debilitamiento del vórtice polar y el jet stream. De esta formación, la corriente se movería siguiendo los meridianos en lugar de los paralelos, formando grandes meandros. La nieve en Siberia produce además la formación de un anticiclón térmico. El proceso comienza con el enfriamiento de la capa superficial, dificultando que haya movimientos verticales, ya que el aire frío es más pesado. Esto provoca que la presión sea elevada. Este extenso anticiclón térmico también genera una deformación del jet stream, que favorecería que el aire frío polar circulase cerca de Galicia alimentando borrascas o provocando episodios de nieve y bajas temperaturas.
Este año sin embargo el caos climático no permite sacar ninguna conclusión. El climatólogo estadounidense Judah Cohen, que investiga esta correlación y suele presentar por estas fechas una previsión muy certera para los meses invernales en base a este correlación, esta vez sostiene que no hay ninguna señal clara debido a diferentes anomalías que se han registrado a lo largo del año. «La cantidad de nieve en Eurasia este octubre ha estado bastante cerca de la normalidad, con lo que no va a ser un predictor muy bueno. Hay otros factores que influyen como la extensión del hielo en el Ártico, o las aguas cálidas del Atlántico, pero no se acaba de aclarar como nos pueden influir», reconoce Juan Taboada de MeteoGalicia. De momento el invierno es una incógnita debido a una Niña que se está intensificando, las altas temperaturas del agua del vecino océano y el retroceso notable de la capa de hielo, que según las últimas observaciones no se está recuperando por estas fechas como debería, tras un verano con pérdidas de récord.