El movimiento #loveisnottourism reclama a las autoridades europeas  una solución para que parejas internacionales puedan reencontrarse. Irma y Vanessa son dos gallegas afectadas por esta situación

Esther R. Soto  /  C. C.
23 ago 2020 . Actualizado a las 13:43 h.

Hemos oído muchas veces esa frase de que el amor lo supera todo. Sin embargo, en tiempos del covid-19, hay algo con lo que no puede: las restricciones en las fronteras internacionales a causa de la pandemia. En un mundo en el que los viajes baratos y las aplicaciones para encontrar pareja están a la orden del día, el amor ya no es una cosa entre vecinos o habitantes de un mismo país. Las parejas formadas por miembros de distintos países de la Unión Europea ya han podido volver a verse. Sin embargo, las fronteras españolas siguen selladas para otros muchos países. 

Por este motivo, en las redes ha surgido #loveisnottourism, una comunidad de usuarios a la que se han adherido miles de parejas para reclamar a las autoridades que aporten una solución a su situación. «El cierre de las fronteras internacionales a raíz de la pandemia del covid-19 fue, y sigue siendo, sensato e incluso necesario. Es obvio que debemos detener el turismo para protegernos a nosotros y a los demás. Pero el amor no es turismo. No se trata solo de unas vacaciones de verano, se trata de la salud mental y el futuro de las personas en todo el mundo. Nosotros, como amantes y familias internacionales, instamos a los Gobiernos de todos los estados a modificar sus restricciones de viaje. Permitir la reunión no burocrática y segura de socios en relaciones de larga distancia, así como miembros de la familia». Este es el mensaje que puede leerse en la web oficial de esta iniciativa.

El movimiento ya ha tenido resultados favorables en países como Dinamarca, Noruega, Finlandia, Islandia, Países Bajos, Suiza, Francia o Alemania. Incluso hace una semana lograron que la Comisión Europea se pronunciase a su favor. Sin embargo, a pesar de los muchos tuits diarios que los afectados le hacen llegar a la ministra de asuntos exteriores, Arancha González Laya, y al presidente del gobierno, Pedro Sánchez, España sigue sin permitir que miles de parejas binacionales puedan reunirse.

En Facebook, Twitter y Discord, las parejas afectadas se han organizado para bombardear con mensajes a los dirigentes y que su problema no pase inadvertido. También para consolarse y animarse mutuamente. «Descubrir el movimiento para mí fue un apoyo muy importante creía que estaba sola», cuenta Irma Moreno, una coruñesa afectada.

Irma Moreno, natural de A Coruña, y su novio Serhat Karakelle, natural de Estambul
Irma Moreno, natural de A Coruña, y su novio Serhat Karakelle, natural de Estambul

La joven conoció a su actual pareja, Serhat Karakelle, de nacionalidad turca, cuando ambos se encontraban de Erasmus en Eslovenia en 2018. En mayo de ese año empezaron a salir y consiguieron mantener la relación a distancia gracias a poder visitarse siempre que podían. Este año Irma y Serhat pensaban empezar su vida en común e irse a vivir juntos. Sin embargo, la pandemia del coronavirus trastocó todos sus planes. 

Irma estaba viviendo en Londres cuando a su madre le diagnosticaron una dolencia grave y decidió volver a su casa familiar, en A Coruña. Unas semanas antes de que se decretase el confinamiento en España, su novio vino a visitarla, pero a las pocas semanas al hermano de Serhat le diagnosticaron leucemia y él buscó el modo de volver a su país. «Se marchó por la noche en un bus a Oporto. Durmió en el aeropuerto y se fue por la mañana a Turquía para poder estar con su hermano. Tenía un vuelo desde Madrid, pero unos días antes Turquía ya había  prohibido los viajes desde España. Fue una situación horrible no poder estar apoyándolo en ese momento tan duro», explica la joven.

Desde ese momento, la pareja estuvo separada debido a las restricciones en las fronteras de ambos países. «Por suerte, estamos acostumbrados a mantener la relación a distancia. Somos una pareja muy fuerte y con una comunicación muy buena. Pero estar separados con todo lo que estaba pasando fue muy duro», cuenta Irma.

«No hubiese ido (a Turquía) si no fuese la única manera de ver a mi pareja. No es momento para viajar» 

El joven turco intentó conseguir el visado en cuanto España abrió las fronteras a algunos países. Sin embargo, actualmente, aún no han tenido una respuesta del consulado y ni siquiera le han devuelto el pasaporte. «En una situación normal ya es un proceso complicado para un turco conseguir la visa para España. Debes entregar 100 dolares sin ninguna garantía. Imagínate con esta situación… Además, España dejó fuera a Turquía porque en los 15 días anteriores a la apertura de fronteras habían subido mucho los casos», explica Irma. 

La situación mejoró hace unos días cuando Turquía permitió la entrada de viajeros españoles y la coruñesa pudo por fin viajar a Estambul. «Sé que soy una privilegiada por haber podido visitarle, pero no hubiese ido si no fuese la única manera de ver a mi pareja. Este no es un momento para viajar y eso es lo que reivindicamos desde esta comunidad, que no somos turismo, solo queremos estar con las personas a las que amamos»

Pero, la joven tiene que regresar pronto a España y a ambos les invade una enorme sensación de desazón e incertidumbre por no saber cuándo volverán a encontrarse.  «Estamos en un limbo. Al no ser europeo es muy difícil regular su situación. Nos sentimos muy desprotegidos, no sé cómo vamos a poder luchar por nuestro futuro», afirma la coruñesa.

¿Qué es una familia? 

La Unión Europea solo está permitiendo la entrada de parejas casadas o con una unión registrada con un ciudadano europeo. Esto indigna a muchos de los miembros de la comunidad de #loveisnottourism ya que consideran que es una definición muy anticuada. «Somos una familia como cualquier otra, aunque no tengamos un papel que lo confirme. Pedimos que se regulen excepciones para parejas que, como nosotros, estaban en una relación a distancia que en algún momento iba a dejar de serlo», apunta Irma.

Irma y Serhat no son los únicos afectados. La mayoría de casos se dan entre europeos y norteamericanos como Vanessa, natural de A Coruña, y su novio Marc, de Delaware, en Estados Unidos. Ellos llevan 6 meses sin poder verse, desde que él regresó a su país natal. «Esta situación es muy dura. Aparte de bajones emocionales, el estar bajo esa presión de no saber qué va a pasar o cuándo nos podremos reencontrar genera más tensión entre nosotros. Además, súmale la preocupación de que el otro se llegue a contagiar y no poder estar juntos», explica la joven.

Vanessa, natural de A Coruña, y su novio Marc, natural de EE.UU.
Vanessa, natural de A Coruña, y su novio Marc, natural de EE.UU.

Vanessa y Marc también empezaron su relación gracias a un convenio de estudios. La coruñesa estaba realizando un MBA de la UDC y le dieron la opción de realizar un cuatrimestre en la escuela de derecho de Delaware, donde Marc estudiaba. Se conocieron a través de unos amigos en común y desde ese momento ya no se separaron. «Al principio no sabíamos cómo saldría la cosa porque es mucha distancia y no nos podríamos ver muy a menudo. Pero, cuando yo volví a España nuestra relación estaba muy bien y decidimos seguir para adelante. Nos vimos bastante ya que yo fui a EEUU, después él se volvió conmigo unos días y conoció a mi familia, con los que congenió muy bien a pesar del idioma. Después vino otra vez de visita en navidades y carnaval», cuenta la joven.

La pareja ya había planeado otros viajes para visitarse, por eso el cierre de fronteras a causa del coronavirus fue un golpe muy duro para su relación. «Lo peor ahora mismo es no saber cuándo vamos a poder planear algo. Aún encima ahora vemos que otros países se adaptan a la situación y España ni siquiera se pronuncia. No recibir respuestas es desesperante, no sabes cuándo vas a poder continuar con tu vida», explica la coruñesa.

Mientras, el estadounidense llena sus redes sociales de mensajes mencionando a las autoridades españolas y de su país, esperando que algo cambie. «Vosotros no os tomáis nuestra relación en serio, pero el tiempo más largo que he estado separado de Vanessa ha sido a causa de la prohibición de viajar. ¿Puedo, por favor, planear mi futuro?», publicó el joven en su Twitter. «Solo quiero sentirla, besarla, estar con ella. Nunca he echado tanto a alguien de menos. Por favor, ayuda», añadió en otra publicación.

Descubrir la existencia de la comunidad de #loveisnottourism aportó positividad a esta pareja. «Al unirnos a esta red de afectados nos sentimos rodeados de gente con el mismo problema y más apoyados. Te enteras mejor de los progresos de cada país y al organizarnos para mandar tuits todos juntos logramos más visibilidad.También pudimos ver reencuentros y eso nos muestra un rayito de esperanza, pero eso en el grupo internacional porque en el de España no se dieron muchos casos», cuenta la coruñesa.

El procedimiento del Gobierno, muy farragoso

Bajo las etiquetas #LoveIsNotTourism y #LoveIsEssential se han ido acumulando las historias de diferentes parejas que están desperdigadas por el planeta que buscan que los países en los que residen les permitan reencontrarse. Aunque esto de las firmas no siempre llega a buen puerto, los afectados en España han abierto una solicitud en Change.org, que ya cuenta con más de 4.000 adheridos. 

El 20 de agosto el Ministerio de Asuntos Exteriores, en colaboración con el del Interior, estableció un procedimiento para la entrada en España de parejas extranjeras de comunitarios no casadas y no registradas. La medida no ha satisfecho de forma plena a los afectados. Se quejan de que los requisitos son excesivos y de que se exige mucha documentación para certificar que es una relación estable.