Ana da Silva: «Este tipo de cestería es eterna»

La artesana ferrolana cultiva mimbre y centeno para hacer piezas únicas con una técnica tradicional heredada de su bisabuelo


ferrol / la voz

Ana da Silva es cestera como su bisabuelo. Su hermana Luisa también continúa con el oficio, aunque para ninguno ha sido su principal modo de vida. Sin embargo, ambas siguen rescatando piezas típicas de la comarca de Ferrol como el carabel, una suerte de fiambrera de mimbre en la que los marineros de Cedeira llevaban la comida a los barcos cuando se hacían a la mar, los sombreros para el campo (que ahora son tendencia en Instagram) o los sonajeros de antaño, los axóuxeres, que también eran obra de cesteros. Y no solo los confeccionan, sino que cultivan la materia prima igual que se hacía en siglos pasados.

Hay materiales como el centeno que les obliga a seguir trabajando tras la recolección, ya que es necesario secar paja a paja para después tejerla. Es muy laborioso, pero es la materia prima para hacer, por ejemplo, unos sombreros tradicionales de ala ancha que se llaman sancosmeiros, que ya no solo venden para lucir con el traje tradicional, sino como una pamela singular para cualquier ocasión especial en la que la cinta negra se cambia por flores u otro color. «Este tipo de cestería es eterna, hemos encontrado algún sancosmeiro que tiene más de cien años y está como el primer día, además son impermeables, soportan el calor y el mantenimiento es cero», cuenta Ana, que preside una de las asociaciones de artesanos, Camiño de Artesanía, más grande de Galicia. Hace meses que no pueden acudir a ferias, pero están organizando mercadillos virtuales en los que cada artesano presenta sus productos en las redes sociales e interactúa con los clientes.

En estos encuentros explican los orígenes, por ejemplo, de los paxes, cestos grandes abiertos que se usaba para llevar el pescado que se vendía por las casas y que ahora se disputan las decoradoras como pieza especial en cualquier estancia. Para sacarlos del olvido Ana ha tenido que investigar, porque en cada lugar tenían una forma diferente, y trabajar todo el año, ya que el mimbre lo planta en un lugar que se conoce como la Malata de Caamouco, muy cerca del lugar de Ares donde creció viendo a su padre, Luis da Silva, usar las piezas que salían de las manos de su abuelo, José Santiago Lorenzo.

Algunos de estos diseños los ha desarrollado para darles usos más actuales. Así, en el catálogo de cestera de Ana da Silva hay bolsos de paja o mimbre que recuerdan a los que muchos diseñadores están subiendo a las pasarelas inspirados por la misma tradición artesana. A esta ferrolana de A Cabana le encanta recoger las hojas de pino de Doniños para convertirlas en todo tipo de objetos: desde cestas de todos los tamaños a diademas o colgantes. Su taller también es un hospital para artículos con historia:

«Cuando se trata de una pieza buena siempre se puede reparar», detalla una creadora que no se rinde ante técnicas antiguas como coser con xesta o silva, «eso sí que era un trabajo laborioso, seguimos haciéndolo, pero también usamos hilo encerado». La cestería de colmo, es decir, la elaborada con paja de centeno o de trigo tiene infinitas posibilidades y está muy de moda. Por eso también imparte clases.

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