Los cámpings, en la parrilla de salida

ana f. cuba FERROL

SOCIEDAD

JOSE PARDO

Los empresarios del sector trabajan para adaptar sus instalaciones y garantizar la seguridad de sus clientes, un factor determinante para emprender viaje este verano

18 may 2020 . Actualizado a las 14:22 h.

Para Delfín Fidalgo, presidente de la Asociación Galega de Cámpings, «lo importante, este año, es tener seguridad y no volver atrás, que no haya un retroceso». El propietario del cámping Valdoviño, el primero que se fundó en Galicia, hace 60 años, y el 113 de España, «el resultado económico no es el objetivo este año». «Nos bastaría con acabar el verano habiendo superado la situación actual, sin infectados, con nuestras instalaciones reconocidas y estables, y los clientes contentos por la estancia», señala.

En Galicia funcionan unos 105 cámpings (en toda España rondan los dos mil) y la mayor preocupación, en este comienzo de la desescalada del confinamiento, radica en contar con un protocolo claro para poder aplicarlo «al dedillo». «No tenemos reservas para este verano, porque nadie puede reservar, todo es una incógnita. Seguramente estamos en mejor posición que otros establecimientos, por las características de las instalaciones, pero este año todo se reduce a dos premisas, seguridad e higiene. Es la obligación que tenemos, de esto depende todo», subraya Fidalgo.

En el cámping Playa de Leis, de Muxía, reabierto desde el 11 de mayo, cuando se autorizó que este tipo de alojamientos retomaran la actividad, trabajan en los dos frentes. «Temos 127 parcelas e capacidade para unhas 400 persoas, con 13 bungalós dentro e sete apartamentos turísticos grandes fóra. Temos aberto, pero non vén ninguén, coa provincia da Coruña só non podemos sobrevivir. De momento estamos preparando unhas certas medidas, na seguridade e na limpeza», indica el dueño, Manuel Martínez.

Los cambios se percibirán en el tránsito de peatones y coches, con calles de sentido único: «As de subida para vehículos serán de baixada para a xente, e ao revés». Teme que, mientras no se permita la movilidad interprovincial, «non van vir ninguén», pero el día 18 se incorporará su primera empleada, «para que veña limpar». «Despois, se me deixan traballar a cociña, aínda que teñan que vir buscar a comida para levar aos bungalós, meterei tres persoas e dúas máis para os aseos, porque este ano hai que extremar a hixiene», avanza.

En el caso de Manuel Martínez, el impacto «será grande se non se abren as fronteiras, porque en agosto a metade dos usuarios son franceses, suízos e alemáns, e o resto, nacionais». Echará en falta «a convivencia» entre clientes de diferentes países y culturas. Pese a todo, es optimista: «Isto vai funcionar, non vai haber ningún problema, temos que coller o sacho e ir traballar ao rego».

Fidalgo sostiene que «los más perjudicados serán los cámpings más dependientes del turismo extranjero, del centro de Europa y Reino Unido, que suelen programar sus vacaciones, y este año eso no existe». «Hay instalaciones con gente más fija y esas supongo que sufrirán menos», agrega. Percibe «voluntad de viajar donde se pueda ver el sol» y atisba alguna luz en el horizonte: «Hace un mes no podíamos pensar que íbamos a abrir, y hoy sí, estamos en la parrilla de salida, en buenas condiciones».

«La mayoría de los que vienen son de A Coruña, somos una familia grande»

María Luisa Quintián Sánchez, de 73 años, lleva 25 al frente del cámping Mariñana, abierto en Moruxo (Bergondo) hace cerca de cuatro décadas. «Está encima de la playa de Gandarío y funciona muy bien, o funcionaba, porque ahora ya no se sabe; la cafetería también trabajaba muy bien, hacíamos fiestas...», comenta. La gestión del bar pasó a otros gestores, una pareja argentina, justo un mes antes de que se decretara el estado de alarma. El día 11 lo reabrieron. «A raíz de la prohibición de fumar dentro, hicimos varios porches y hay bastante zona de terraza, está muy cómodo y ahora, con todas las limitaciones, viene de maravilla», apunta María Luisa, que confía en «poder ir tirando, entre todos». Eso sí, este año, sin la sardiñada de San Xoán, una tradición que marcaba el inicio de la temporada. «Este año será diferente, charlando cada uno desde su parcela y tomando algo en la terraza».

-¿Con qué perspectiva inician esta temporada?

-De momento, lo que nos vayan diciendo las autoridades. Solo sabemos que podemos abrir, si no hay que volver a confinarse... Nosotros tenemos 32 bungalós y en total, 35 parcelas, y ya está todo ocupado de un año para otro, solo quedan dos o tres parcelas para rotar. Casi todos son gente de A Coruña, esto es una familia grande, que va de padres a hijos. Tenemos un grupo de WhatsApp.

-¿Qué le dicen sus clientes?

-Quieren venir en verano. De momento nos vino el comunicado de que podíamos abrir, pero no sabemos con cuánta gente. Hay bungalós de seis personas y de dos, pero tampoco nos interesa que se llene tanto, queremos tranquilidad. Los hijos solían venir a comer con sus padres el fin de semana, y otros familiares. Hacíamos campeonatos de tute y de parchís... Ahora no va a poder ser, también por nuestra salud, somos gente mayor...

-La Semana Santa se perdió.

-Sí, ya hubiéramos trabajado muchísimo y, a partir de ahí, los fines de semana. Si está bueno, ya vienen y se quedan, son amigos, y va de padres a hijos y nietos. Aquí ya tenemos todo vendido, somos todos conocidos. La época fuerte aquí va desde el 15 de junio al 15 de septiembre.

-¿Hay zonas comunes?

-Solo los aseos de las tres parcelas libres, que son compartidos, porque los bungalós tienen aseo propio. Está muy bien y en este caso puede ser una ventaja.

CARMELA QUEIJEIRO

«Desde que comenzó mayo hemos recibido un aluvión de llamadas»

Sus dos cámpings son una referencia dentro y fuera de Barbanza, puesto que uno de ellos fue de los primeros en abrir sus puertas en la comarca, justo a los pies de la playa pobrense de Cabío, y el de A Cascada no ha parado de sumar clientes. La crisis sanitaria del coronavirus ha venido a trastocar todos los planes para este temporada, pero Anxo Rodríguez cuenta con poder salvarla.

 -¿Cómo van las reservas?

-Lo cierto es que, cuando llegó todo esto, empezaron a cancelarse todas las reservas que ya teníamos para los meses de julio y agosto. Sin embargo, desde que comenzó mayo hemos recibido un aluvión de llamadas solicitando plaza para este verano.

-¿La pandemia alterará mucho la temporada?

-Nosotros tenemos varias tipologías de clientes. Por un lado están los de temporada, que vienen todos los años y que están esperando a que abran el paso entre provincias para visitaros. Por ahora no hemos tenido bajas en este sentido, y habrá que esperar a septiembre para ver si renuevan o no. Luego están los clientes de bungalós -dispone de 52 entre los dos cámpings-, y en este caso son los que están llamando ahora para reservar.

-¿Cómo será el verano en el sector?

-Los clientes están buscando recintos seguros para pasar las vacaciones, y en ese sentido los cámpings nos estamos preparando. Este será un verano atípico, pero cuento con que a mediados de julio se relaje todo un poco.