Así nos estamos saltando el confinamiento

Xurxo Melchor
xurxo melchor SANTIAGO / LA VOZ

SOCIEDAD

XOAN A. SOLER

En las sanciones por incumplir el estado de alarma hay desde deportistas a toxicómanos y mucho imprudente

24 abr 2020 . Actualizado a las 23:54 h.

Santiago ocupa un lugar de privilegio en el ránking de ciudadanos respetuosos con el estado de alarma, pero siempre hay excepciones. En las denuncias por saltarse el confinamiento hay desde deportistas que se niegan a quedarse en casa hasta toxicómanos e indigentes que siguen a diario recorriendo las calles y se niegan a hacer uso de los albergues. También mucho imprudente no exento de picardía que va al límite sacando al perro a kilómetros de su casa o yendo al súper para comprar una bolsa de pipas.

el paseo al perro

A seis kilómetros del domicilio. Los dueños de perros tienen derecho a pasearlos para que hagan sus necesidades, lo que ha dado pie a todo tipo de picarescas. «Hay desde perros que se pasan el día en la calle porque en la casa se turnan para ir bajando todos a dar una vuelta y airearse hasta casos en los que hemos encontrado a un ciudadano que dice que está paseando al animal pero está a seis kilómetros de su domicilio», relata un agente de la Policía Autonómica.

salir a correr

Un deportista fue el primer sancionado en Santiago. Personas haciendo deporte, sobre todo correr, están entre las que más sanciones han recibido, sobre todo al inicio de la declaración del estado de alarma. Un hombre que estaba corriendo por la zona norte de la ciudad fue precisamente el primer denunciado por la Policía Nacional por saltarse el confinamiento. En su caso, la situación se agravó porque se enfrentó a los agentes.

toxicómanos

Los más reincidentes y los que más multas acumulan. Buena prueba del buen comportamiento que están teniendo los compostelanos es que la gran mayoría de las sanciones por saltarse el confinamiento las protagoniza un colectivo difícil de manejar como es el de los toxicómanos. No hay jornada en la que no sean denunciados por la Policía Local y fue uno de ellos el primer condenado judicialmente con dos meses de cárcel. También hay problemas con indigentes que se niegan a hacer uso de los albergues habilitados.

bares

Establecimientos que abren clandestinamente. Al principio hubo algunos locales que se resistieron a echar el cierre, pero ahora son anécdota los que abren de forma clandestina. El caso más reciente y llamativo fue el de un mesón de Roxos al que la Policía Autonómica estuvo vigilando tras recibir el aviso de un vecino de que seguía abriendo. Cuando entraron los agentes, sorprendieron dentro al dueño y a varios clientes que estaban consumiendo bebidas alcohólicas. Todos ellos fueron sancionados.

el supermercado

A la compra para ir a buscar una bolsa de pipas. Ir a la compra o a la farmacia son actividades permitidas, pero también producen no pocos excesos. «No suelen acabar en multa, porque son situaciones difíciles de probar, pero no es al primero al que tenemos que llamar la atención porque dice que va al súper y le vemos salir con una bolsa de pipas», relata un agente.

viajes en coche

Conductores sin justificante de la empresa. Los conductores sancionados son muy pocos, pero uno de los pocos casos que ha llegado al juzgado es el de uno que esta semana aceptó dos meses de cárcel. En su caso, dijo que iba a trabajar, pero sin justificante porque hacía «chapuzas». La situación se agravó porque se encaró con el policía local y llegó a tirarle a la cara la documentación cuando se la requirió.

Sindicalistas de la CIG, denunciados por hacer una manifestación frente a la Xunta

Las actividades sindicales no están prohibidas por el estado de alarma, pero sí la forma en la que pueden desarrollarse, ya que para evitar riesgo de contagios por coronavirus está absolutamente restringido el derecho de reunión y no se pueden organizar ni asambleas ni concentraciones y mucho menos manifestaciones. Pese a ello, en los últimos quince días la CIG ha incumplido dos veces estas normas en Santiago y ayer una decena de sus militantes fueron denunciados por organizar una protesta frente a la sede de la Xunta con una pancarta en la que se podía leer: «Protexamos á clase traballadora galega».

La concentración, por supuesto, carecía de autorización, por lo que la Policía Nacional envió agentes a San Caetano que, además de tomar los datos a los participantes en la concentración para sancionarlos, disolvieron de inmediato el acto. Los sindicalistas iban ataviados con mascarillas y guantes y aseguraban estar guardando la distancia de seguridad, pero se les informó de que en este momento están prohibidas todas las reuniones.