En las horas libres que me concede el teletrabajo en una cuarentena tan poco habitual para todos, me he aficionado al #YoMeQuedoEnCasaFestival. Resumiendo, son actuaciones a través de Instagram, a cargo de una serie casi interminable de artistas que brindan su talento a los confinados, con el fin de hacerlo más llevadero.
Y es que en medio de un lunes con el debate abierto sobre lo que son servicios esenciales y lo que no, tampoco podemos olvidar lo importante que es mantener la mente bien amueblada en un encierro de este calibre. Por eso tanto el deporte como el entretenimiento son necesarios a estas alturas. Junto al ejercicio diario, del de hombre mayor of course, la música vía ventanita telefónica me sirvió para descubrir a Marta Soto. Lo cierto es que ya había oído alguna vez a esa chiquilla de 23 años, de Punta Umbría, que va para figura de la música patria. Igual compone Quiero verte, que se marca Tantos Bailes con el televisivo Blas Cantó o se emociona con los Grammys que se amontonan en las manos de Billie Eilish, que las oyes y no se parecen en ná de ná.
Para iniciar su concierto virtual soltó una canción recién creada ad hoc, hablando de su confinamiento: «Ya me he visto varias veces la Casa de Papel», «he bajado al súper por provisiones y he creado 1.300 canciones» o «aprovecho ahora mismo que escuchan, que está en nuestra mano no propagarlo». En esta batalla somos necesarios todos. Los de la primera trinchera, los que animan desde el balcón o los que entran en casa por la tele, Internet o la radio. Cuando lo derrotemos, ya coincidiremos en otro festival.