Una cueva de hielo en Decepción

La nieve que ha caído en la isla volcánica también genera lugares que engañan, incluso para los profesionales de montaña

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Así moldean las altas temperaturas la Antártida Una grieta se ha transformado en un puente de hielo bajo el que hay una cueva amplia, profunda y de 4 metros de alto

e. especial en la base Gabriel de Castilla

Hace unos días, el pasado 16 de febrero, se registró la primera gran nevada de la presente campaña antártica en Decepción. Los exteriores de la base Gabriel de Castilla se tiñeron por fin de blanco. Los científicos y la dotación del Ejército de Tierra no podían disimular su emoción. Cuando uno está en la Antártida siempre espera encontrar nieve. Este verano austral, sin embargo, la anomalía está siendo sobre todo positiva y la nieve ha estado prácticamente ausente. Alrededor de la isla volcánica son cada vez más visible las consecuencias de las altas temperaturas de los últimos meses. Estos días la bahía está llena de pedazos de hielo procedentes de uno de los glaciares que ha perdido parte de su masa por el calor.

La reciente nevada ha cambiado el paisaje estos días. Cuando nieva, el viento constante y muy intenso que sopla por estas latitudes acumula y moldea la nieve de manera espectacular. «La forma de que adquiere el hielo sobre las rocas y el suelo indica la dirección del viento cuando caía la precipitación en forma de nieve. Al mismo tiempo el fenómeno nos señala que la parte contraria de cualquier ladera o zona por la que te quieres desplazar la nieve se pudo acumular de manera menos compacta», explica el Comandante Joaquín Núñez, jefe de la base antártica española.

Esta semana durante un ruta de reconocimiento, Joaquín y el Capitán Óscar Araújo, responsable de navegación, se encontraron con una sorpresa en el monte Irizar situado a unos 300 metros de altura. «Hace una semana detectamos una grieta por la que corría el agua. La grieta se ha transformado ahora en un puente de hielo y debajo hay una cueva amplia, profunda y con una altura de unos cuatro metros», apunta Araújo.

Los efectos de las altas temperaturas nos han permitido adentrarnos literalmente dentro del hielo, donde el viento desaparece y el silencio abruma. «El lugar es espectacular, aunque también peligroso. Podríamos haber tenido un serio problema si pasábamos por encima sin detectarlo», confiesa Núñez.

La nieve que ha caído en la isla volcánica también genera lugares que engañan, incluso para los profesionales de montaña. «Las grietas suelen formarse en los mismos sitios. Cuando uno conoce una zona alta o un glaciar identifica los puntos más sensibles. El problema aquí es que la nieve se camufla con el piroclasto, el material volcánico, generando la falsa sensación de que el terreno está compacto, cuando en realidad no lo está. Si hubiésemos venido por otra zona sería más difícil encontrar este puente de hielo», sostiene Núñez

Esta semana las temperaturas han recuperado los valores habituales y el viento favorece que la sensación térmica sea intensa. El ambiente se ajusta al lugar en el que nos encontramos. A medida que avanzan los días la oscuridad comienza a ganar terreno a la luz y el frío al calor.

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