Boris Johnson contra la BBC

El primer ministro lanza una ofensiva con medidas contra un canal que le resulta incómodo: menos personal y fondos

Reuters

londres / e. la voz

En el 2022 la British Broadcasting Corporation, la BBC, cumplirá cien años. Un aniversario redondo de una institución mundialmente conocida y admirada que es uno de los ejes del poder blando del Reino Unido. Sin embargo, los festejos podrían verse deslucidos. ¿La razón? La cadena, considerada como un modelo a seguir para los medios de comunicación públicos, se enfrenta a una serie de circunstancias que pueden poner en riesgo su pervivencia tal y como la conocemos en la actualidad. El más importante es que es un canal incómodo para el Gobierno del conservador Boris Johnson, que lo considera demasido crítico. Ya quedó en claro durante la reciente campaña electoral, cuando el líder tory rechazó ser entrevistado por el periodista Andrew Neil, una de las estrellas de la corporación y conocido por ser muy duro e incisivo con sus invitados. Pero además Johnson anunció durante la carrera por el 10 de Downing Street que estudiaba despenalizar el impago de la licencia de televisión (TV licence), la tasa de donde salen el 75 % de los fondos de los que se nutre la BBC.

Este planteamiento fue reiterado esta misma semana por la ministra de Cultura, Nicky Morgan, que incluso llegó a asegurar que en el 2027 el impuesto podría ser abolido totalmente. «Si debemos criminalizar el incumplimiento del pago de la licencia para que la BBC siga siendo relevante entonces algo está mal en el el modelo», señaló Morgan, que indicó que hay que adaptarse los tiempos y que mencionó a Netflix como referencia.

Cada hogar británico debe abonar 157 libras anuales (184 euros) por el derecho a ver televisión y si no lo hace se enfrenta a multas de 1.000 libras (1.200 euros) e incluso a penas de cárcel. En el 2018 más de 120.000 ciudadanos fueron procesados por impago y cinco de ellos terminaron tras las rejas, según informa el diario The Guardian.

Además, en enero la cadena anunció el recorte de 450 empleos. Se trata de trabajadores del área de noticias de los 6.000 dedicados a la producción de información por la corporación.

La verdad es que Johnson parece haber olvidado fácilmente su pasado como periodista, cuando ejercía como corresponsal del Daily Telegraph en Bruselas.

En el Reino Unido son muchos los que creen que el verdadero responsable de estos ataques contra la emblemática institución es Dominic Cummings, el asistente de Johnson al que se le atribuye el éxito de la campaña del brexit en el referendo del 2016 gracias. Fue Cummings el que, gracias a los datos cedidos ilegamente por Facebook y Cambridge Analytica, encontró una bolsa de británicos descontentos con el sistema que nunca votaban. Parece que también es el cerebro que ha ideado este intento de demolición de la BBC. «Cummings es el Rasputín detrás de esto», afirmó la profesora Fiona Bailey, quien considera que el pluralismo y la libertad de expresión en el país están en peligro. Los hechos parecen corroborar los temores de la educadora, pues a principios de esta semana los periodistas acreditados en el 10 de Downing Street protagonizaron una inusual protesta en rechazo contra las pretensiones del Ejecutivo de ofrecer una conferencia sobre el brexit a solo un grupo de comunicadores, vetando a otros considerados críticos. Desde la prensa también se apuntó que Cummings fue el impulsor de esta iniciativa.

A la periodista Yolanda Valery, quien durante 18 años formó parte de la plantilla de BBC, no le sorprenden los anuncios del Gobierno. «En todos los años que he trabajado en la corporación siempre estuvo en nuestra cabeza la amenaza de que se eliminara la el pago de la licencia, pero no solo por las intenciones del Ejecutivo, sin importar si fuera conservador o laborista, por controlar la cadena, sino por las presiones de las otras televisiones, que consideran injusto el modelo», indicó.

Tras recordar que la cobertura de la BBC ha sido cuestionada tanto por la derecha como por la izquierda, en particular en relación con el brexit, la comunicadora admitió que la llegada de Johnson al poder no fue bien recibida dentro de la cadena.

Como la PBS estadounidense

«Parece que el plan es desmantelar a la BBC y hacerla algo parecido a la PBS americana: que sea insignificante en materia de opinión pública y entretenimiento», afirmó la periodista, que fue corresponsal en Caracas y después trabajó en la sede central en Londres.

La sospechas de Valery toman cuerpo en algunas decisiones tomadas en los últimos años por los directivos de la cadena, como la no renovación del contrato programas populares como Bake off o de los derechos de la Premier League, que terminaron en manos privadas.

Asimismo, la incapacidad de la cadena de lograr hacer frente a nuevos tipos de consumo, como el de Netflix, que se ha llevado a su audiencia más joven, tampoco es una señal alentadora. En el 2018, la institución reconoció que el público entre 18 y 34 años pasaba más horas viendo programas de plataformas on-line que frente al televisor.

Los escándalos y batallas judiciales por la diferencia salarial entre hombres y mujeres también han golpeado la inmaculada imagen y el prestigio de la BBC entre los ciudadanos. En el 2022, en su centenario, serán revisados sus estatutos, en los que se recoge su compromiso con la independencia editorial.

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