Tras los pasos de A Chocolateira

La del Eo es en la actualidad la única Vía Verde de Galicia, que discurre entre el municipio gallego de A Pontenova y el asturiano de San Tirso por parte de la antigua línea de un tren minero entre túneles y puentes


LA VOZ

Se dice aquello de que gallegos y asturianos son «primos hermanos». Cierto. Los lazos galaicoastures son infinitos: gastronómicos, paisajísticos, arquitectónicos, culturales, tradicionales, lingüísticos... El verde cantábrico, que también es seña de identidad en ambas comunidades, es el adjetivo de una de las rutas más carismáticas que unen ambas regiones con el río Eo ejerciendo de frontera natural hasta el mar y de casa de un pez singular: el salmón. Entre A Pontenova y San Tirso de Abres discurre plácida y reconfortante para el senderista o ciclista la única Vía Verde de Galicia en la actualidad. Es la ruta del antiguo tren minero de Vilaoudriz a Ribadeo, un tren que comenzaba a funcionar a principios del XX y que aún hizo «chu-chú» hasta los años 60 de aquel siglo. Aunque popularmente al ferrocarril se le conocía con el nombre de A Chocolateira, por el ruido que hacía en su interesante recorrido entre la explotación minera, de la que quedan los Fornos pontenoveses de 11 metros de alto como testigos del pasado, y el Cargadoiro ribadense, donde el mineral se cargaba en los barcos. Aquel tren minero también tuvo un uso comercial, transportando viajeros entre el interior y la costa mariñana.

Hoy en día queda el eco de aquella actividad industrial, pero también ese tramo asturgalaico que serpentea entre túneles y bosques frondosos, de 12,4 kilómetros de longitud. Si se realiza a pie, el trayecto puede llevar fácilmente dos horas y media; si el medio es la bicicleta, serían poco más de una hora lo que emplearía el ciclista. Algunos tramos están asfaltados e incluso en determinados puntos tocaría cruzar la N-640, para ser más exactos en Ponte da Negra. No obstante el recorrido es prácticamente llano, con un total de 20 metros de desnivel, por lo que no ofrece dificultad.

El trazado original son 33 kilómetros, de los cuales están recuperados parcialmente como Vía Verde los tramos entre las estaciones de tren de Vilaoudriz (hoy sede de la oficina municipal de turismo de A Pontenova) y la de San Tirso. Los cuatro túneles más largos están iluminados, pero otros no, con lo cual se aconseja linterna o al menos un móvil que la tenga. Dependiendo del ánimo, se puede realizar la ruta solo de ida o de ida y vuelta (serían 25 kilómetros), y los más perezosos pueden desplazarse en coche en los seis primeros.

Este bello paseo que han marcado los viejos raíles se acompaña de lugares de visita como el complejo lúdico de O Boulloso, el primer horno de calcinación que hubo en las minas del mismo nombre, o los merenderos de A Veiga da Pada y Ervelle, y, ya en la parte asturiana, una escala salmonera y una de las centrales eléctricas más antiguas de España, aún hoy en funcionamiento, o un antiguo almacén de carbón que reabastecía las locomotoras.

En el futuro se esperan más encantos de esta Vía Verde galaicoasturiana, pionera en Galicia del proyecto estatal de recuperación de antiguas vías ferroviarias. Deputación de Lugo y Concello de A Pontenova prevén instalar una tirolina de 330 metros cerca de los hornos de la mina Consuelo. Más aventura no se puede pedir.

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