londres / E. la voz

Caminar es la única opción para desplazarse por el centro de Londres. La zona se encuentra permanece parcialmente cerrado debido a las protestas ecologistas que desde el lunes se suceden. Sus organizadores amenazan con extender hasta el 28 de abril si las autoridades no atienden sus demandas: prohibir los combustibles fósiles para el 2025.

Miembros y simpatizantes de Extinction Rebellion han levantado cuatro campamentos en lugares tan emblemáticos como las cercanías de la plaza del Parlamento, al lado de la Casa del Parlamento británica y a menos de 200 metros de Dowing Street, la residencia de la primera ministra, Theresay May. Los acantonamientos han forzado a interrumpir o desviar más de 50 rutas de autobuses.

Las distintas concentraciones tienen un aire a festival, pues se celebran conciertos callejeros, donde se puede escuchar desde Reggae hasta Queen; se realizan sesiones de yoga, se dictan conferencias sobre cómo la actuación del hombre ha afectado el planeta; e incluso sirven comida vegana gratis al que se acerque. Todo bajo la atenta mirada de la policía, la cual en sus intentos por despejar las calles ha detenido a más de 300 personas, hasta ahora.

La amenaza de parar tras las rejas no preocupa a los participantes, los cuales son de lo más variopintos, desde estudiantes hasta jubilados. «Estaremos el tiempo que haga falta, hasta que el Gobierno nos responda, porque esto es urgente. Los políticos se la pasan hablando del Brexit, pero hay otras cosas más urgentes», afirmó Ewan Price, quien cursa estudios ambientales.

«Las intenciones de estas personas son buenas, pero sus métodos no», replicó Rana Miah, quien para llegar a su trabajo en la siempre bulliciosa calle Oxford Street ha debido que caminar varias cuadras. La posibilidad de que los cortes del tráfico se mantengan o que incluso se cumplan las amenazas de los manifestantes de interrumpir el servicio del metro espanta, en especial a los comerciantes del centro londinense, los cuales ven peligrar sus metas para la actual campaña de rebajas de Semana Santa. El gremio que agrupa a las tiendas del West End (centro) asegura que hasta ahora han perdido 12 millones de libras (14 millones de euros) debido a las manifestaciones.

«Lamentamos los problemas que estemos causando, pero es la única manera de hacernos escuchar. Es una pequeña molestia ahora, pero si no hacemos esto el futuro será peor», afirmó Joe Walker, una abuela, quien con su mochila en la espalda dijo estar dispuesta a pasar la noche en la calle por el futuro de sus hijos y nietos. «Si no ocurre algo pronto la vida será terrible en 20 años, debido a las inundaciones y sequías. Todos necesitamos plantarnos frente al Gobierno y forzarlo a hacer algo. El Gobierno británico y todos los demás gobiernos deben renunciar al uso de combustibles fósiles y usar energías renovables», vaticinó.

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La rebelión ecologista colapsa totalmente el centro de Londres