El clima semiárido avanza hacia Galicia

Los veranos gallegos están aumentando entre cinco y diez días por década. El numero de muertes por golpes de calor se ha multiplicado por cinco solo en los últimos diez años

Imagen del bajo nivel de agua que tiene el embalse de Lindoso, en el sur de la provincia ourensana, la zona más afectada por la sequía.
Imagen del bajo nivel de agua que tiene el embalse de Lindoso, en el sur de la provincia ourensana, la zona más afectada por la sequía.

Desde el punto de vista geográfico, la Península no deja de ser una extensión de África. Por esta razón, España se encuentra entre los países más vulnerables frente al cambio climático. Los investigadores Joel Guiot y Wolfgang Cramer publicaron en Science que al ritmo actual de calentamiento, en el 2090, España se convertirá en un desierto.

Ayer, la Agencia Estatal de Meteorología publicó el informe Open Data Climático, en el que se detalla los efectos en los últimos 40 años. Y los números confirman que la desertificación avanza desde el sur. «Hay un claro aumento de las temperaturas en las últimas décadas, tanto de las medias como de las máximas y mínimas. Esta tendencia parece más clara en verano y primavera» señala Francisco Infante, delegado de la Aemet en Galicia.

El documento estima la extensión de los climas semiáridos en unos 30.000 kilómetros cuadrados, un seis por ciento del territorio español. Las regiones más afectadas, de momento, son Castilla-La Mancha, el valle del Ebro y el sureste peninsular. El incremento de la temperatura media se está concentrado sobre todo durante el período estival, que hoy dura cinco semanas más que hace cuatro décadas. «En Galicia ese incremento se puede cuantificar entre cinco y diez días por década desde el inicio de los 80», apunta Infante.

El estudio ha analizado la evolución en 58 estaciones y en 37 se registraron cinco años desde el 2011 con temperaturas medias más altas de lo normal. Entre ellas están las de Lugo, Ourense y Vigo. En términos de población estos datos significan que el cambio climático afecta ya a 32 millones de españoles.

Desde 1980 los episodios de frío han descendido claramente y aumentan las olas de calor, un evento extremo que tiene un elevado impacto en la salud de las personas. Entre el 2006 y 2017 han fallecido 83 personas por golpes de calor y entre el 2004 y 2016, 446.

Además, el número de noches tropicales ha crecido durante las últimas décadas, algo que también tiene efectos negativos sobre la salud. En algunas estaciones meteorológicas se han multiplicado por dos en el período 1981-2010. Este incremento de las temperaturas mínimas guarda relación con el fenómeno conocido como isla de calor, que se produce en las ciudades cuando la vegetación es sustituida por hormigón y asfalto. Estos materiales intensifican el calor que desprenden los automóviles y los aire acondicionados, entre otros. Un artículo publicado en el 2017 en la revista Nature Climate Change señala que este calentamiento adicional podría suponer en las grandes urbes del planeta hasta dos grados más sobre la previsiones para el año 2050. 

En cuanto a la temperatura del agua, el Mediterráneo se ha calentando 0,34 grados por década. En el Atlántico, al ser un océano, es menos intenso. Y el nivel del mar sigue aumentando de forma constante.

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