Atilano llevaba una mala vida

Francisco Albo
francisco albo MONFORTE / LA VOZ

SOCIEDAD

El análisis del esqueleto de A Pobra do Brollón da pistas sobre la dura existencia del pueblo llano en el medievo

12 ago 2018 . Actualizado a las 18:16 h.

El estudio de los restos humanos exhumados en diciembre en un cementerio medieval descubierto en el municipio lucense de A Pobra do Brollón ya dio sus primeros resultados. Un análisis osteológico realizado por el bioarqueólogo Patxi Pérez Ramallo ha probado que el esqueleto -bautizado como Atilano, en alusión al personaje del programa de TVG Supermartes- pertenece a un hombre, aunque por el mal estado de los huesos se dudaba si sería masculino o femenino. La investigación indica también que Atilano medía en torno a 1,60 metros, que murió cuando contaba entre 33 y 45 años -casi un anciano para la época- y que llevó una vida particularmente ingrata.

Según los resultados de las analíticas, Atilano padecía unas alteraciones óseas -del tipo conocido como osteoartrosis- en el cúbito y el radio del brazo izquierdo y en el fémur derecho, que se consideran síntomas del exceso de ejercicio físico. Sufrió además una deformación en los huesos de los talones -indicio de haber pasado mucho tiempo de pie- y un trastorno de las articulaciones en el pie derecho. «Estas patoloxías son sen dúbida a consecuencia dunhas condicións de vida moi duras, propias das clases populares da Idade Media», señala el arqueólogo Xurxo Ayán, director técnico de las excavaciones en las que se descubrió el esqueleto.

Los investigadores consideran particularmente importante el hallazgo, porque el suelo ácido de la mayor parte del territorio gallego no permite la conservación de la materia orgánica, lo que hace muy difícil hallar restos humanos de tiempos lejanos. De las escasas tumbas de la Edad Media con vestigios biológicos que se han conservado en Galicia, la mayoría son de personajes de clase alta. Sepulturas humildes como la de Atilano -que fue enterrado sin ataúd, seguramente envuelto en un sudario- son casos muy excepcionales. El análisis osteológico es solo una parte de la investigación sobre este enterramiento. Entre septiembre y octubre se espera contar con los resultados de los análisis de ADN que se están realizando con estos restos, lo que puede revelar parentescos genéticos entre Atilano y los representantes de otras poblaciones medievales de la Península o de otras partes de Europa. Para entonces también está previsto que se conozca con más exactitud la época en que vivió este campesino de la comarca de Lemos gracias a las dataciones por carbono 14 que están en curso. Por ahora se cree que la sepultura data de entre los siglos X y XII.

Además, se está analizando el contenido de un recipiente de cerámica que fue depositado a los pies de Atilano cuando lo sepultaron y que, según todos los indicios, consiste en una ofrenda votiva. Por ahora se sabe que en su anterior se guardaron plantas aromáticas de especies no nativas del interior de Galicia, sino de las regiones litorales. Este hallazgo puede dar nuevos datos sobre los hábitos funerarios del período medieval.

La tumba de Atilano fue encontrada, junto con otras sepulturas, en torno a las ruinas de una iglesia de la Edad Media en el interior del recinto del castro de San Lourenzo, en la parroquia de Cereixa. El yacimiento está siendo investigado en un proyecto promovido por la asociación vecinal de la parroquia con el apoyo de la dirección xeral do Patrimonio Cultural.