Gaylord Nelson: por él se celebra el Día de la Tierra

La Voz

SOCIEDAD

El senador demócrata logró que 20 millones de estadounidenses salieran a la calle el 22 de abril de 1970 para denunciar los problemas medioambientales y exigir soluciones a los políticos

22 abr 2018 . Actualizado a las 20:07 h.

La conmemoración del Día de la Tierra tiene nombre propio: Gaylord Nelson. El impulsor de esta jornada reivindicativa nació y creció rodeado de 90.000 hectáreas de bosques y lagos, en una pequeña localidad del estado de Wisconsin (EE. UU.), un entorno que hizo de él un apasionado de la naturaleza y que, sin duda, resultó determinante para convertirlo en lo que hoy es para la Historia: el padre del Día de la Tierra y uno de los principales responsables de que la defensa del medio ambiente entrase a formar parte de la agenda política de Estados Unidos desde mediados del siglo pasado. Gaylord Nelson, al que su nombre de pila jugó muy malas pasadas durante su infancia, fue el principal artífice del movimiento que sacó a la calle el 22 de abril de 1970 a 20 millones de estadounidenses para expresar su preocupación por los problemas medioambientales. Desde entonces el Día de la Tierra se conmemora en todo el mundo para poner el acento en los principales retos que afronta el planeta y que hoy pasan por cuestiones tan acuciantes como el cambio climático, la contaminación de ríos y océanos o la proliferación de residuos derivados del petróleo que ahogan e intoxican el medio natural.

La carrera política del demócrata Gaylord Nelson, nacido en 1916 en la localidad de Clear Lake, se inició en el año 1948 cuando, tras luchar en la Segunda Guerra Mundial, regresó a su país y fue elegido senador por el estado de Wisconsin, en una época en la que los habitantes de estos vastos territorios comenzaban a mostrar su preocupación por el abandono que sufría los espacio naturales estatales, la contaminación de los ríos y los lagos y la explotación de los recursos públicos por parte de sociedades privadas. Cuando en 1958 fue elegido gobernador de su estado, el padre del Día de la Tierra dio respuesta a muchas de esas inquietudes medioambientales ciudadanas poniendo en marcha un programa para la adquisición de grandes áreas naturales y lo hizo además con un método de financiación muy en la línea de sus políticas públicas: a través de un impuesto a los cigarrillos. 

Este fue su logro más importante en esta época, pero la intención del político conservacionista era poner en marcha políticas medioambientales integrales, entre loas que se incluyeron iniciativas tan novedosas entonces como constituir un equipo de conservación integrado por jóvenes desempleados para encargarse de labores medioambientales. Gracias a este proyecto se crearon 1.000 empleos verdes. Sus medidas ecologistas se hicieron tan populares que a principios de la década de los sesenta el promotor del Día de la Tierra dio el salto al Senado de Estados Unidos, donde consiguió amplificar un mensaje básico que quería dejar claro a toda la sociedad: el progreso económico no podía excluir el cuidado del medio natural.