¿Mandamos un ratón al espacio?

Javier Becerra
Javier becerra REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

El proyecto Hana anima a los escolares a mandar una sonda con vida virtual a 30.000 pies de altura

03 feb 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Hacen falta soñadores y los responsables de Lacon Netwrork pretenden empujar a una nueva generación a ello. Este colectivo que se mueve en el ámbito de la tecnología y la innovación celebró este viernes en A Coruña su octavo aniversario con un anuncio muy especial. Se trata del proyecto Hana, dirigido a escolares gallegos («y de todo el mundo», puntualiza Frankie Gómez, su impulsor) y que pretende algo tan excitante como que ellos mismos diseñen, creen y programen una sonda espacial que albergue vida y recuperarla. El ser que viajará en su interior es un hámster.

Antes de nada, hay que precisar este último aspecto. «Es un hámster dummy, no real. Se trata de una pastilla con la que se podrán tomar todas las mediciones de lo que sucede», explica Gómez. Este dispositivo simulará al animal que, si la misión triunfa, retornará con vida del espacio exterior. Todo ello es factible, según Gómez, y no demasiado caro.

«Una cosa como esta hasta hace dos días solo la podía hacer una gran empresa o una universidad», señala. «Ahora no, los componentes se pueden comprar y son asequibles. El más caro para construir una sonda anda por los 30 o 40 euros». ¿Y a cuánto asciende la factura del artefacto terminado?» «Un mínimo se puede conseguir por 400 euros. Desde ahí hasta donde se quiera, pero una propuesta seria anda por los 900 euros», calcula.

«Proyecto transversal»

En este proyecto pueden participar alumnos «desde los últimos cursos de Primaria hasta los últimos de FP o Bachillerato». Para su elaboración contarán con una lista de elementos comunes a todos. Los chicos pondrán en práctica aspectos como la robótica, la informática, la programación, el diseño, la física o el posicionamiento. «Se trata de algo totalmente transversal en donde hay que poner muchos conocimientos sobre la mesa», apunta Gómez Los artilugios espaciales «emitirán en streaming a una distancia 30.000 pies, que es una altura tres veces superior a la que vuelan los aviones».

Pero, mas allá de ello, se encuentra el universo infinito que se abre para sus participantes: «Si un chico de 12 años lanza un objeto al espacio y lo recupera está cumpliendo un sueño. Luego podrá soñar cosas mejores y gente con esa actitud es la que se va a necesitar en el futuro», concluye.