La honestidad tiene premio

A una pontevedresa le toca la lotería con un décimo que le entregaron por error al comprar un boleto en Santander


vigo / la voz

Llámenlo destino, azar o karma. Como quieran. Pero hay veces que obrar de buena fe tiene premio. Y un premio millonario. Es el caso de una vecina de Pontevedra que fue de excursión por la costa cantábrica y, sin saberlo, volvió a casa con un boleto que la iba a hacer rica. «Fui de vacaciones por Cantabria y el País Vasco y compré un décimo en cada ciudad», contextualiza sin querer desvelar su identidad.

Al regresar a casa tras diez días de excursión, esta vecina de la ciudad del Lérez se disponía a guardar sus décimos en un lugar seguro cuando se dio cuenta de que uno de ellos, el que compró en Santander, venía con otro boleto pegado. «Eran dos décimos distintos», matiza.

Sin dudarlo ni un segundo, buscó por Internet el teléfono de la administración de loterías número 1 de Santander para informar del error. «Les pregunté si les faltaba un décimo y me dijeron que sí. Como no iba a ir allí a devolverlo y enviárselo era un lío, les dije que me mandaran un número de cuenta y yo les ingresaba los 20 euros», relata.

La reacción de los loteros fue de sorpresa y agradecimiento a partes iguales. «El chico que me vendió el décimo me lo agradeció mucho, me dijo que es algo que no suele hacer nadie», sostiene la pontevedresa. «Yo me puse en su lugar, perder el décimo seguro que les generó un problema y a mí me gustaría que me lo devolviesen», justifica su buen hacer.

Por caprichos del destino, el segundo premio del sorteo extraordinario de Navidad fue a parar a esta administración cántabra. Y el número premiado no podía ser otro que el que acabó por error en Pontevedra. «Todavía no me lo creo», afirmaba la agraciada pocas horas después de comprobar que le había tocado la lotería. «Debe de ser el karma», añadía buscando una explicación. Pero si algo extrajo de esta casualidad, además de unos cuantos miles de euros más para su cuenta corriente, es que a partir de ahora va a ser «buena siempre», promete emocionada.

Todavía no sabe qué va a hacer con el dinero, pero algo que sí tiene claro es que no va a ser todo para ella. «Todo lo que nos toca lo ponemos en común mi madre y mi hermana, así que será un tercio para cada una», comenta. Una tradición familiar que mantienen desde hace años.

Es la primera vez que le toca un premio tan grande. «Alguna vez me tiene tocado una pedrea», apunta todavía incrédula. Pero si algo tiene claro es que no tirará la casa por la ventana. «Hay que tener los pies en el suelo», remata.

«¿Qué me dices?¿Le ha tocado a ella? ¡Qué suerte!¡Se lo ganó por honrada!»

En la administración número 1 de Santander el pasado viernes se vivió una auténtica fiesta. El segundo premio del sorteo de Navidad dejó allí 160 millones de euros, pero lo que no se esperaban los propietarios de la oficina es que 120.000 euros de ese botín habían ido a parar a Galicia por aquel despiste inocente. «¿Qué me dices?, ¿Le ha tocado a ella? ¡Qué suerte, no me lo puedo creer!. Le ha tocado por honrada», exclamaban en la administración al enterarse por La Voz de que aquel boleto, que recordaban a la perfección, era también del número 51244.

Marcos Arrabal es el propietario de la administración y ni en sus mejores sueños se imaginaban una jornada así. «La suerte nunca se sabe dónde está», afirma tratando de buscar una explicación a la fortuna que tuvo aquella turista gallega.

Ellos también estaban pletóricos porque abrieron la administración «hace nada» y repartieron nada menos que 160 millones de euros. Aun con la emoción del momento, Arrabal quiso reiterar sus palabras de agradecimiento hacia la premiada. «Mira si ha sido honrada, que teniéndolo ya en casa, podía habérselo quedado», dice el vendedor cántabro, y aclara que, en caso de no haberlo pagado, podría haberlo cobrado igual porque «no fue un robo».

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