Una plataforma hacia el éxito escolar para los jóvenes con Down

La Obra Social 'La Caixa' financia un proyecto que favorece la inclusión escolar de 144 alumnos gallegos


redacción / la voz

Progresar en los estudios supone unos retos añadidos para los jóvenes con síndrome de Down o con una discapacidad intelectual. Existen, sin embargo, recursos que facilitan el camino. El programa para el éxito escolar de Down Galicia es una caja de herramientas pensadas para este fin. Con ellas, construyen una plataforma más hacia la igualdad en el contexto educativo, de la que se beneficiaron en la última campaña 144 alumnos de entre 3 y 21 años de las cuatro provincias.

«El programa fue uno de los primeros que se creó, pero año a año se van introduciendo mejoras», indica Sabrina Molinos, coordinadora de programas de Down Galicia. La iniciativa, financiada por la Obra Social 'La Caixa' con 10.000 euros, trabaja las necesidades específicas de cada alumno, desde su autonomía y habilidades sociales, lingüísticas o capacidad de trabajo, hasta el refuerzo educativo personalizado o el apoyo psicopedagógico; lo que implica a un equipo interdisciplinar de pedagogos, logopedas, maestros y otros técnicos.

«Se trabaja con los propios usuarios, con sus familias y los centros en los que están escolarizados, aunque no todos aceptan coordinarse con nosotros. De los 124 colegios -la mayor parte, de educación ordinaria- 119 se han prestado a colaborar para mejorar los niveles de inclusión de estas personas», subraya Molinos. El reto, destaca, es unificar objetivos y sumar fuerzas para que los estudiantes que participan en el proyecto puedan estar presentes y evolucionar en la misma medida que el resto». 

La cuesta arriba de secundaria

«Luchamos para que las personas con discapacidad intelectual puedan estar escolarizadas en sus centros de referencia en igualdad de condiciones, como cualquier otro niño», continúa. «La inclusión funciona muy bien en la educación infantil: prácticamente no hay diferencias en esta etapa, en la que los niños no identifican discapacidades. Y todo se complica en secundaria, porque las diferencias respecto a sus compañeros se acentúan», explica Molinos.

Una de las últimas novedades incorporadas al programa es el uso de metodologías de aprendizaje cooperativo en los centros, lo que permite que las tareas y problemas se resuelvan en equipo, en lugar de individualmente, y que todos aporten al grupo.

«La financiación es un gran hándicap. Es uno de los programas más costosos a nivel económico que tenemos, porque no solo que se trabaja desde las entidades con los usuarios también implica que los técnicos se tengan que desplazar a los centros, y no estamos recibiendo ningún tipo de subvención desde la Xunta», destaca Sabrina Molinos.

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