Láser de rayos X


Los láseres son dispositivos que emiten luz muy especial, que se caracteriza por: ser coherente (todas las radiaciones están en fase y se refuerzan unas a otras), tener una elevada intensidad (brillo) y una escasa dispersión (elevada direccionabilidad). Para generar la luz láser se necesita una sustancia activa (con una estructura de niveles energéticos determinada), una fuente de energía y la cavidad óptica resonante. Según sea la sustancia activa, la radiación láser emitida puede estar en el visible (láser de He-Ne), en el infrarrojo (láser de CO2), en el ultravioleta (láser de excímero) o en la zona electromagnética de los rayos X. Un láser de rayos X es un aparato que emite radiación X que tiene las características de las radiaciones láser: coherencia, elevada intensidad y escasa dispersión. Se diferencia de otros láseres porque su longitud de onda está comprendida entre 10 y 0,01 nanómetros, unas 500 veces más corta que la luz visible. Esa longitud de onda es del tamaño del átomo. Con ella se puede conocer la estructura molecular de compuestos que puedan usarse como fármacos o estudiar la cinética de las reacciones bioquímicas.

Cerca de Hamburgo se encuentra la Instalación Europea de Láser de Electrones Libres de Rayos X (XFEL), el laboratorio de su tipo más avanzado del planeta. El pasado mes de mayo generó su primer pulso, la última prueba antes de que entre en servicio dentro de unos días.

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