«Yo lo compré», dice la condenada a devolver el premio de un décimo del gordo

El juez considera que encontró el billete y la obliga a devolver 320.580 euros y a pagar otros 1.080; ella recurrirá el fallo

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«Yo lo compré», dice la lucense condenada a devolver el premio de un décimo del Gordo El juez considera que encontró el billete y la obliga a devolver 320.580 euros y a pagar otros 1.080 de multa. Ella recurrirá el fallo

lugo / la voz

«Yo lo compré», afirma rotunda la lucense Rosalía R. F., que anuncia que recurrirá ante la Audiencia Provincial la sentencia del Juzgado de lo Penal 2 de Lugo que la obliga a devolver, en forma de indemnización, los 320.580 euros netos de un décimo de la Lotería de Navidad del 2014 premiado con el gordo, porque, según el fallo judicial, encontró el billete premiado y lo cobró como si fuera suyo. Por apropiación indebida, el juez la condena a pagar una multa de 1.080 euros.

La sentencia considera probado que la dueña del billete premiado adquirió siete décimos de la Lotería de Navidad para el sorteo del 22 de diciembre de 2014, del número 13467, serie 1 y de las fracciones de la primera a la séptima, en la administración de loterías de la plaza de Santo Domingo de Lugo. En fecha sin determinar, pero entre los días 18 y 21 de diciembre, extravió el décimo de la fracción 7, al que había puesto por detrás, a lápiz, el nombre Inés. El décimo fue agraciado con el primer premio en el Sorteo de Navidad, con un importe bruto de 400.100 euros.

Aquí puedes ver más información sobre el caso.

La ahora condenada, según se extrae de la sentencia, habría encontrado dicho recibo y, al comprobar que estaba premiado, intentó borrar la anotación que tenía en la parte posterior, para cobrarlo en la oficina de Abanca de la calle As Fontiñas, de la capital lucense. Una vez deducidos los impuestos legales, se le ingresaron 320.580 euros.

El juez descartó la posibilidad de que el décimo premiado fuese sustraído. También considera «improbable en extremo» que la ahora condena hubiese adquirido el billete; por tanto, se indica en la sentencia, «la única solución plausible y evidentemente lógica en el presente caso es que la acusada lo encontrara perdido [...]», conclusión a la que llega también a la vista de que se intentó borrar la anotación que figuraba en el dorso.

Rosalía R. F es una lucense nacida en 1950. En 1967 emigró a Venezuela, donde con su marido tuvo una fábrica de zapatos. Regresaron a Lugo en 1990 y montaron un bar, en el barrio de Castelo, en la carretera de A Fonsagrada. Entonces se llamó Bar Caracas; hoy es Camiño da Vía. Rosalía enviudó en el 2009 y durante un tiempo el bar estuvo alquilado y ella se dedicaba al cuidado de personas mayores; finalmente, le dejaron, dice, el local destrozado, y una deuda considerable. Por fin volvió a hacerse cargo del bar.

Sorpresa

Rosalía, con evidente nerviosismo, no admite fotos en las que se le reconozca, porque «la familia no quiere». Cuenta que 8 o 10 días antes del sorteo compró el décimo premiado. Asegura que iba con la intención de adquirir otro número para el bar, pero no quedaba. Al ver el que resultó premiado y que era un 13, lo adquirió; es su número de preferencia, según parece, incluso en los «ciegos». El día del sorteo, cuando llegó a casa su hijo, le dijo que había tocado la lotería; revisó los décimos que tenía y, hecha la comprobación, se desplazaron a la sucursal de Abanca en la Ronda das Fontiñas de Lugo para depositarlo; les dijeron que al día siguiente estarían ingresado en su cuenta. Y así fue. En abril del 2015 llegó el disgusto en forma de citación judicial para el 29 de septiembre. Buscó abogado y transcurrieron los trámites hasta la sentencia, que recurrirá. Sostiene con firmeza que ella compró el décimo y que no tenía nada escrito por detrás. Se pregunta por qué la denuncia no fue formalizada el día de la pérdida, sino al día siguiente del sorteo.

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