La cota máxima del agua con respecto a lo habitual apenas fue de 2,5 metros, por los 14 registrados en el Monte Saint-Michel, en Francia, que quedó aislado
22 mar 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Fue, literalmente, la marea del siglo. Pero no porque haya sido la mayor de los últimos cien años, sino porque ha sido la gran supermarea de lo que va de centuria, un fenómeno que se repite aproximadamente cada 18 años cuando coincide el máximo acercamiento de la Luna Nueva a la Tierra (perigeo) y a la inusual alineación del Sol y la Luna, cuyas masas atraen de forma excepcional las aguas en la misma dirección, como una suerte de gran imán. Pero en Galicia, con el mar tranquilo y el viento en una calma relativa, este nuevo espectáculo de la naturaleza se quedó corto. Sí se pudo apreciar, especialmente en el norte de la comunidad, como en la Costa da Morte, A Coruña o a la Mariña lucense, pero no se vio del todo favorecido por las circunstancias climáticas para que hubiese alcanzado su máximo apogeo.
La amplitud de la marea en Galicia, la diferencia máxima entre la bajamar y la pleamar, apenas fue de 2,5 metros. Más, eso sí, que las mareas vivas habituales, pero muy lejos de los catorce metros que sí alcanzaron en el Monte Saint-Michel, en Francia, un fenómeno que volvió a convertir en una isla a este espectacular paraje de la costa gala. La lengua de tierra sobre la que se se eleva la abadía consagrada al arcángel San Miguel y el asentamiento medieval, patrimonio mundial de la Unesco, quedó separado del continente por el agua, que sumergió por completo la pasarela de unión. Al igual que en Galicia, el buen tiempo evitó las inundaciones en esta zona costera.
De Australia a Canadá
Lo ocurrido en el Monte Saint-Michel no fue, sin embargo, la mayor supermarea registrada ayer en el planeta coincidiendo con este fenómeno, aunque el Centro Hidrográfico Nacional de Francia estima que alcanzó los 119 puntos en una escala cuyo rango máximo es 120. El hito lo marcó la bahía canadiense de Fundy, donde la amplitud de la marea alcanzó los 16 metros. En el canal de Bristol, en Gran Bretaña, también se detectaron alturas máximas de catorce metros, al igual que en la costa oriental de Tierra de Fuego, en Australia.
En Galicia, la playa viveirense de Covas fue uno de los mejores lugares para presenciar el espectáculo. Las olas impactaron y llegaron a sobrepasar el muro del paseo, un suceso poco habitual que congregó a numerosos curiosos y que solo suele ocurrir con los grandes temporales del invierno, en los que el arenal desaparece por completo. La combinación de ambos fenómenos hubiera tenido un enorme impacto.
«Este fenómeno es bastante inusual, porque las mareas vivas no suelen llegar a esta amplitud, pero para que tuviera un mayor impacto se tendrían que dar otra serie de factores, como el viento o las corrientes», explica el ingeniero naval Adrián Barreiro.
Fue una marea muy alta, pero que en A Coruña o en distintas zonas de la Costa da Morte decepcionó a los curiosos.