El enigma de por qué algunos ven un vestido azul y negro y otros, blanco y dorado

La incógnita del color de una prenda de ropa, que ha conseguido dividir a las personas a nivel mundial, se ha convertido en el debate del momento. La culpa de todo la tiene nuestro cerebro


Redacción

El enigma del blanco y dorado o negro y azul de un simple vestido sigue dando que hablar. Una inocente fotografía ha acabado causando un debate sobre la diferente percepción que pueden tener varias personas de una misma realidad. Dos personas, sin problemas de percepción de color, mirando a la misma pantalla, están viendo colores diferentes. Y no hablamos de pequeños matices en los nombres de los colores del vestido, sino que hablamos de tonalidades indiscutiblemente diferentes: o blanco y dorado o azul y negro.

Y hay quienes, a lo largo de una jornada, cambian su propia percepción y son capaces de verlo de la forma opuesta a la que veían antes. ¿Cómo puede ser posible? Pues por una ilusión óptica, que te explicamos en este artículo.

Pero para los pocos que quedan en el mundo que quizás no estén al tanto, vamos a recapitular, para entender de qué va esta historia que ha hecho que blanco y dorado y azul y negro estén en boca de todo el mundo en los últimos días. Una historia que ha tenido como consecuencia que la tienda que comercializa el susodicho vestido, que ya es The Dress, no uno cualquiera, haya triplicado el volumen habitual de ventas. Que ha provocado que un vestido azul y negro vaya a tener una versión en blanco y dorado, según ha afirmado un portavoz de la firma.

El origen del debate

Todo empezó cuando una usuaria de Tumblr decidió pedir ayuda a sus seguidores para preguntarles una duda existencial: ¿de qué color era un vestido concreto? Decía que ella y sus amigos no eran capaces de llegar a un acuerdo y se «estaban volviendo completamente locos».

La inocente pregunta de Swiked -así se llama la chica que montó todo el asunto- ha creado un cisma a nivel mundial: entre los que ven el vestido blanco y dorado (a los que ya se conoce como Gws -«gold and white»-) y los que lo ven azul y negro (los Bbs -black and blue-).

Los primeros consideran que, en realidad, el vestido está a contraluz y, por eso, el blanco y el dorado aparecen un poco oscurecidos. La otra parte cree que lo único que pasa es que toda la foto está sobreexpuesta, tanto el fondo como el objeto, y que no es más que el azul y el negro quemados.

En unas horas, el mundo se volvió loco, y muchos expertos se han puesto a analizar el fenómeno, que provoca encarnizadas disputas y miradas incrédulas de la gente de un bando a los del otro y ya ha hecho del tema el primer trending topic mundial, #theDress. En España, además, «Blanco y Dorado» y «Azul y negro» están entre los diez primeros temas del momento en Twitter.

El impacto

De hecho, pocos han sido los que no se han hecho eco del tema estrella. Entre ellos, está la siempre dispuesta a tuitear Kim Kardashian, que confesó que su matrimonio podría haber encontrado uno de los temas de mayor separación en el vestido. Kanye y ella no ven el mundo de la misma forma.

Y, por su parte, Miley Cyrus ha querido solucionar el problema desvelando en Instagram el verdadero color del vestido:

Definitely .

Una foto publicada por Miley Cyrus (@mileycyrus) el

Pocos días después del Dressgate, Cristina Pedroche sorprendía al público de Zapeando al vestir la controvertida prenda. De hecho, ya ha anunciado que, en caso de que se comercialice la otra versión, en blanco y dorado, será la primera en ponérselo.

«Me siento como en Nochevieja, pero con menos fresco», aseguró la madrileña a sus compañeros de tertulia mientras se paseaba por el plató mostrando el vestido más comentado de los últimos años. Como no podía ser de otra forma, la presentadora revolucionó las redes sociales gracias a que los seguidores del programa de Frank Blanco comentaron entre bromas el modelito azul y negro.... ¿o era blanco y dorado

Aunque sorpresa, sorpresa tampoco fue. La semana pasada un tuitero vaticinó que la madrileña aparecería en cualquier momento con la controversial prenda.  

Y la solución es...

Entre los expertos que lo han analizado, está la fotógrafa Hope Taylor, citado por el diario Telegraph que, tras hacer un exhaustivo análisis con Adobe Lightroom, ha llegado a la conclusión de que quienes están en lo cierto son los que apuestan por el negro y azul como solución.

También Digital Arts ha llevado a cabo un experimento en el que, al desechar los colores dependientes de la iluminación de la sala, le han dado la razón a la fotógrafa.

De todas formas, la forma más fácil de llegar a la conclusión era buscando el vestido en sí, de la marca Roman que se vende, entre otros lugares, en su tienda web o en Amazon. Y puede que la prueba no os vaya a servir para perder la fe en la blancura y doradez del vestido, pero efectivamente, el vestido en sí es negro y azul.

De hecho, la compañía ya ha intentado aprovechar el filón y, en su tienda web, #theDress, el vestido en cuestión, es la pieza destacada. Invita, además, a unirse al debate que, de momento y a pesar de las pruebas, parece que va a continuar.

The Dress

El efecto óptico, explicado

¿Por qué, entonces, hay gente que ve este vestido azul y negro como blanco y dorado? El Instituto Oftalmológico Gómez-Ulla de Santiago una explicación. La diferencia «está en cómo nuestro cerebro interpreta contextualmente la información». El cerebro filtra intuitivamente el fondo y la luz para ver el verdadero color del vestido, pero la tonalidad azulina de la imagen y la confusión de los colores que hay alrededor del vestido llevan al cerebro a una confusión.

Al ser la luz captada por el ojo, el cerebro debe asignar el color correctamente y, para ello, intenta aplicar unos filtros que corrijan la imagen fotográfica para acercarla lo máximo posible a la real. Por ejemplo, si vemos una foto en la que toda la imagen está iluminada por una luz roja y alguien viste una camiseta blanca, nuestro cerebro, automáticamente, intenta compensar ese exceso de rojo para llegar a asignar la tonalidad que más se corresponda con los colores reales y, a pesar de que en la imagen la camiseta será rojiza, interpretaremos correctamente que es en realidad de color blanco.

En el caso del vestido de la polémica, el cerebro de quienes lo ven blanco y dorado interpreta, sin que se pueda hacer nada por cambiarlo, que el vestido está a contraluz, a diferencia del fondo, lo que implica que está más oscuro, más tenue y, por contraste con el fondo amarillento, con colores más fríos (azulados), por lo que intenta compensarlo aplicando los filtros contrarios: automáticamente ilumina el vestido (lo que hace que el azul se vuelva más blanquecino y el negro, menos negro), lo satura de color (que lo que hace es realzar la iluminación amarillenta que tiene toda la imagen y crea el efecto dorado) y da más calidez a toda la fotografía (que implica aplicar más amarillo, con lo que el efecto dorado se intensifica).

El cerebro de quienes lo perciben azul y negro, sin embargo, acaba aplicando precisamente los filtros contrarios (de ahí la disparidad tan alarmante). Como interpreta que, en realidad, no es que el vestido está a contraluz, sino que toda la imagen está muy iluminada por una luz amarilla, intenta compensarlo de una forma muy distinta a la anterior: oscureciendo el vestido (el azul se vuelve más oscuro y, por tanto, más visible y el negro más cercano al negro absoluto) y compensando la calidez de la luz amarilla que lo baña todo con un filtro frío, es decir, más azulado (que realza todavía más el verdadero color del vestido). Y lo que consigue es que, finalmente, el cerebro llega a una conclusión mucho más exacta de la realidad que quienes lo ven blanco y dorado.

El artista y animador Tyler Kupferer, ha explicado a través de una ilustración este mecanismo mental. En las partes más cercanas al centro, se ve cómo interpreta nuestro cerebro la luz de la fotografía (amarilla o azul) y, finalmente, la imagen que nuestro cerebro considera real, que se puede ver en las partes no afectadas por esos dos colores.

El ambiente en el que nos encontramos también puede sugestionar a nuestro cerebro para sacar la conclusión final. Si estamos en un ambiente de luz amarilla, puede que haya más posibilidades de que, al volver a ver la imagen, nuestro cerebro vuelva el vestido más azulado y, si estamos en la oscuridad, más posibilidades de que aclare los colores por contraste. De ahí que muchas personas vean el vestido blanco y dorado en algunos momentos y, en otros, para su total asombro, lo perciban azul y negro y piensen que lo que ven en realidad es otra fotografía.

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