El miércoles ingresó voluntariamente en el Carlos III para ser sometido a vigilancia ante la posibilidad de que la auxiliar de enfermería le hubiera contagiado el ébola
11 oct 2014 . Actualizado a las 05:00 h.Juan Manuel Parra fue el médico que el lunes pasado atendió a Teresa Romero durante 16 horas en las urgencias del Hospital de Alcorcón sin la protección adecuada. El miércoles ingresó voluntariamente en el Carlos III para ser sometido a vigilancia ante la posibilidad de que la auxiliar de enfermería le hubiera contagiado el ébola. «Me encuentro bien, animado, pero necesito desconectar de esta situación un poco», asegura a La Voz desde su habitación de aislamiento de la quinta planta del centro. Parra no presenta síntoma alguno.
No quiere decir nada más después de que en una carta relatara las numerosas negligencias que se produjeron; entre otras, que el traje que utilizó le quedaba corto de mangas y, además, que no había ninguno del nivel que garantiza un aislamiento completo. El consejero de Sanidad de Madrid, Javier Rodríguez, lo achacó a su excesiva altura. Da la impresión de estar un tanto abrumado por la repercusión de sus denuncias. «Agradezco el interés, pero no quiero hablar, por favor», afirma en una breve conversación telefónica solo cuatro días después de pasar aquellas 16 angustiosas horas, desde las ocho de la mañana del lunes hasta pasada la medianoche. Durante todo ese tiempo Parra se enfrentó casi en solitario al reto de atender a Romero con medios insuficientes, asumiendo un grave riesgo, ya que esta sufrió un severo empeoramiento con abundantes diarreas, vómitos y tos.
«Estoy bien y me cuidan bien», insiste el facultativo de 41 años, que se enteró de los dos diagnósticos positivos de ébola de su paciente a través de los medios de comunicación, ya que la notificación oficial le llegó más tarde.