26 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.
Brasil, país de contrastes, volvió a mostrar su doble cara: pocas horas después de recorrer el cerro de Manguinhos, donde la pobreza es el paisaje, el papa hizo una parada en la parte más elegante de Río de Janeiro: Copacabana. Este barrio, junto con Leblon, en el que los alquileres superan fácilmente los 4.000 euros mensuales, suele ser la postal típica de la ciudad carioca. Ayer había decenas de miles de peregrinos, jóvenes y cantarines, que se mezclaban con los habitantes de la ciudad más reconocible del país.