El norovirus comenzó su andadura este año en Alemania, por culpa de unas fresas procesadas en China. En el país germano hubo 10.000 enfermos, y 23 tuvieron que ser hospitalizados aunque sin más consecuencias. Después llegó a Gran Bretaña, e incluso a sus barcos, como el elegante Queen Mary II, que estuvo en cuarentena. Solo en navidades unos 100.000 británicos padecieron las molestias que genera este incómodo ser.
El problema es que el virus se propaga rápidamente por contacto entre personas , sobre todo por vía fecal-oral. Por eso, los médicos aconsejan la higiene extrema como medida preventiva fundamental. En Gran Bretaña, el Laboratorio de Salud y Seguridad utilizó un robot humanoide para ver cómo se extienden los vómitos y descubrieron que, al tratarse de episodios muy violentos, es fácil que la proyección de las gotas llegue a varios metros de distancia.
Conocido desde hace cuarenta años, el microorganismo se considera el Ferrari de los virus por lo rápido que circula, ya que se contagia con menos de veinte partículas, es decir, en cada gota de vómitos o gramo de heces hay suficiente para llegar a 100.000 personas. Además, puede permanecer activo 12 horas en superficies duras y 12 días en tejidos como alfombras y tapicería. En el agua sobrevive meses. Por eso, es muy importante no solo lavarse las manos con agua y jabón durante al menos 15 segundos y secarse a fondos las manos, sino desinfectar con una solución de cloro las zonas donde se produzcan los vómitos; las personas que cambien un pañal de un niño enfermo deben ser especialmente escrupulosas. Otro acceso es el agua contaminada, y de ahí que se proponga cocer suficientemente las verduras y los moluscos -animales que filtran mucha agua- para evitar el problema.
Hay una buena noticia, un 20 % de los europeos tiene una mutación en el gen FUT2 que los hace inmunes.